Torreón Sendar
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Rocavarancolia Rol
15 participantes
- Rocavarancolia Rol
Torreón Sendar
19/09/12, 10:54 pm
Recuerdo del primer mensaje :
Ya antes de la Batalla de Rocavarancolia éste era uno de los mayores torreones de la ciudad. Quedó destruido por un explosivo que le arrancó sus cuatro plantas superiores, dejando tan sólo dos, aunque más tarde se reformó convirtiéndose en un torreón de cuatro plantas. Su base es circular y está protegido por un foso frente a la puerta, mientras que en la parte trasera hay un risco de varios metros de profundidad.
Tiene un patio empedrado muy pequeño acoplado a la parte trasera, con sitio para que una o dos personas entrenen. Una estatua pegada al muro representa una figura envuelta en túnicas cuya nariz y barbilla sobresalen de entre los pliegues. Alguien le pintó un bigote ridículo y una perilla garabateada con carbocillo mezclado con grasa.
La planta baja es un salón circular dividido en una gran sala central con cocina y salón y tres dormitorios pequeños que la rodean. Las escaleras, que están tras una puerta, llevan al resto de plantas del torreón. En el sótano hay una armería con mazmorras, en la primera planta hay cinco habitaciones medianas y dos baños, y en la segunda hay tres dormitorios grandes. La última planta no contiene nada salvo unas escaleras que llevan a la azotea, delimitada por un muro simple de escasa altura.
Tiene un patio empedrado muy pequeño acoplado a la parte trasera, con sitio para que una o dos personas entrenen. Una estatua pegada al muro representa una figura envuelta en túnicas cuya nariz y barbilla sobresalen de entre los pliegues. Alguien le pintó un bigote ridículo y una perilla garabateada con carbocillo mezclado con grasa.
La planta baja es un salón circular dividido en una gran sala central con cocina y salón y tres dormitorios pequeños que la rodean. Las escaleras, que están tras una puerta, llevan al resto de plantas del torreón. En el sótano hay una armería con mazmorras, en la primera planta hay cinco habitaciones medianas y dos baños, y en la segunda hay tres dormitorios grandes. La última planta no contiene nada salvo unas escaleras que llevan a la azotea, delimitada por un muro simple de escasa altura.
- Recetario integral de Persilia Sukaldaria:
- RECETARIO INTEGRAL DE PERSILIA SUKALDARIA
Libro de unas 150 páginas encuadernado en cuero. El título está escrito con letras cursivas y enrevesadas y un poco de relieve que ocupan toda la cubierta, donde no hay ninguna ilustración. En la parte trasera hay una sinopsis escrita en un recuadro decorado.
Sinopsis
¿Aburrido de cocinar siempre lo mismo? Adéntrate en mi recetario integral, donde he volcado años de experimentación combinando las delicias de todos los mundos conocidos. Entrantes, picoteo, postres y todo tipo de platos tradicionales con una vuelta de tuerca… ¡las mezclas de sabores nunca vistas conquistarán tu paladar y el de tus comensales!
Más de 100 increíbles recetas.
¡Incluye un anexo de venenos que se camuflarán perfectamente en tus platos y un grimorio de cocina con los hechizos imprescindibles para cualquier chef!
Anexo
LOS VENENOS MÁS DISCRETOS
Tanto si quieres provocar una diarrea como si tienes más interés en matar a comensales indeseados (…) este anexo imprescindible en cualquier recetario que se precie (…).
(La página está rota y, el resto de este anexo, arrancado).
GRIMORIO DE COCINA DE PERSILIA SUKALDARIA
Todo cocinero debe dominar estos hechizos, a los que he hecho referencia a lo largo del recetario. Descubre conmigo cómo realizarlos si todavía no los conocías.- Leyenda de colores y niveles:
- Mago
Brujo alto
Brujo bajo
• ¿Tienes carnes difíciles de cortar y despiezar? Prueba con el hechizo de corte.- Instrucciones:
- Corte: invoca un diminuto filo invisible de ondas que hace un corte en la superficie señalada. Hay muchas variaciones de este hechizo que, a altos niveles, permiten hacer cortes enormes o en profundidad. Un brujo bajo suele ser capaz de hacer rasguños en carne desprotegida o tallar madera. Un brujo medio podría cortar madera, arañar metal o hacer cortes superficiales en carne desprotegida. Mientras que un cosechado nivel mago podría hacer arañazos más profundos en el metal o tajos sobre carne.
Como hechizo físico que es, sus efectos dependen de la dureza y resistencia del material objetivo.
Lanzamiento a ojo, los gestos de la mano delimitando la dirección de los cortes. Conjuración rápida.
• ¡Con el hechizo de homogeneización no vuelvas a dejarte los brazos batiendo!- Instrucciones:
- Hechizo de homogeneización (*): hechizo que acelera la homogeneización de un líquido, suele aparecer un pequeño torbellino. En su defecto, implica que el líquido dé vueltas.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.
• No encontrarás nada más rápido para encender el fuego que esto: hechizo de invocar llamas.- Instrucciones:
- Invocar llamas (**): Un brujo bajo puede hacer algunos chispazos y llamas de vela (*). Un brujo alto puede invocar llamas ligeramente más grandes que las de vela que, si es hábil o controla bien el hechizo, puede manejar con las manos sin que le quemen (**). Un mago puede encender hogueras pequeñas en poco tiempo e invocar fuegos de antorcha (***).
Importante: Estas llamas no pueden arrojarse como proyectiles ya que necesitan sustentarse o bien en la magia de quien las invoca o bien en un combustible (madera, grasa...) y si se alejan demasiado del invocador y carecen de combustible, se apagan. Sin embargo pueden usarse como arma de corta distancia.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración rápida.
• También es importante conocer estas soluciones para medir la temperatura, la concentración de sal, la presión dentro de la olla, la densidad de un líquido o el tiempo hasta que esté listo tu plato:- Instrucciones:
- Hechizos medidores de magnitudes sencillas: forman una pequeña esfera fantasma que cambia de color según la intensidad de la magnitud a medir. Son diferentes variedades de un mismo hechizo que permiten medir la temperatura, la presión, la densidad de un material, el tiempo (para lo que hacen falta conocimientos adicionales y nivel de brujo alto para configurar el medidor), o la concentración de un determinado soluto (posible a niveles a partir de brujo alto).
Si una esfera no está configurada, ésta tenderá a habituarse a la cantidad de magnitud a la que esté expuesta y la establecerá como su nuevo punto de equilibrio, asociándola con el color intermedio.
Lanzamiento por voluntad. Conjuración rápida-media.
• La solución más rápida para calentar o enfriar tus platos rápidamente es, sin duda, el hechizo térmico.- Instrucciones:
- Térmico: aumenta o disminuye notablemente la temperatura de un objeto de tamaño pequeño (*). Con práctica pueden limitarse esos cambios a una dirección controlada por el mago (chorros de calor, [**]). Puede anclarse a una sala concreta, creando una cámara frigorífica (***): no obstante es necesario repetir varias veces el hechizo si se quiere usar una habitación como congelador ya que este hechizo supone solamente un descenso térmico. Van de fuera a dentro.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida-media.
• ¿Quieres catar la comida solo con el aroma? ¿Estás en otra habitación y necesitas saber que no se te esté pasando la comida? El hechizo de amplificación sensorial del olfato es un aliado imprescindible.- Instrucciones:
- Amplificación sensorial olfativa:(**) magnifica los impulsos que llegan al cerebro por parte de receptores nasales. Los nervios se vuelven hipersensibles a la transmisión de percepciones, pero ello no significa que éstas lleguen más rápido.
• O, si quieres disfrutar de la comida como nunca, prueba esta otra variante: el hechizo de amplificación sensorial del gusto.- Instrucciones:
- Amplificación sensorial gustativa:(**) magnifica los impulsos que llegan al cerebro por parte de receptores del gusto. Los nervios se vuelven hipersensibles a la transmisión de percepciones, pero ello no significa que éstas lleguen más rápido.
• ¿Te ha quedado muy aguada la comida? ¿Has echado demasiada agua a esa sopa? No te preocupes, ¡hay solución! ¡El hechizo de drenaje!- Instrucciones:
- Hechizo de drenaje: deseca superficies húmedas, evaporándolas o más comúnmente trasladando dicha humedad a otro recipiente deseado succionándola. Es un hechizo simple en su formulación pero con amplia variabilidad de potencia: puede secar desde un dedal de agua a un lago según la energía que aportes. (disponible a cosechados hasta el límite de sus fuerzas).
Lanzamiento por área. Conjuración rápida.
• ¿El aspecto de tu comida no es el que esperabas? ¿Quieres un resultado digno de reyes? Emplata como un profesional con el moldeado de materia orgánica.- Instrucciones:
- Moldear materia orgánica (**): el hechizo reblandece la materia al contacto con la piel del usuario, dejándola así por un tiempo. Sin embargo no altera su naturaleza, lo que moldees seguirá siendo lo que era aunque cambie de forma.
Lanzamiento por contacto, a ojo en el caso de hechiceros más experimentados. Conjuración rápida-media.
• Si el anterior era una maravilla infravalorada, este es una verdadera joya infravalorada. ¡Olvídate de desastres y queda bien siempre con tus invitados con el Nudo de Cerática!- Instrucciones:
- Nudo de Cerática (*): ¿harto de que se le desmoronen los sándwiches de más de dos pisos? ¿Cansado de que, al cortar una tarta, la mitad de la nata que la rellena se salga por los lados? ¡No se preocupe más! El Nudo de Cerática tiene la solución. Con este simple hechizo, podrá hacer una hamburguesa de diez pisos, luego cortarla en rodajas perfectas, ¡y hacerse un bocadillo de hamburguesa! El Nudo de Cerática lo mantiene todo en su sitio perfectamente. ¿Los sanjacobos le estallan llenándole el plato de queso? ¿Teme morder un taco por miedo a llenarse el regazo de salsa picante? ¡Se acabó, gracias al Nudo de Cerática! ¡No me puedo creer que no sea una variación del hechizo tapón!
El Nudo de Cerática se anula al cortar rodajas o mordiscos lo suficientemente finos, o con los ácidos gástricos. Cuesta más cuanto más endeble, complejo y líquido sea su sándwich.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.
• ¿A tu comida le falta esa chispa de color que hace que se coma con los ojos? ¿O quieres darle un toque exótico? Si no tienes colorantes alimentarios a mano, el hechizo de cambio de color será tu mejor aliado.- Instrucciones:
- Cambio de color: hechizo que sirve para colorear materia. No se limita a aplicar una capa de color externa o modificar el color de la superficie, sino que cambia el propio color que posee un material, dejando una pequeña huella mágica reconocible mediante hechizos específicos. Se puede graduar: aplicar colores diferentes (en todos los sentidos), hacerlo uniforme, solo en cierta parte del material, etc.
- Los brujos altos pueden cambiar el matiz del color original, manteniéndolo uniforme y sin controlar los matices y gradaciones que surjan de la mezcla entre el nuevo tono y el antiguo. Cuesta (***) para objetos pequeños y (****) para objetos medianos.
- Los cosechados nivel mago pueden modificar completamente el tono (aunque todavía quedará algún matiz del antiguo). Con esfuerzo puede aprender a aplicar leves matices y gradaciones no muy extremas. Necesitan (*****) para objetos grandes.
- A partir del nivel moderado bajo se pueden aplicar colores y gradaciones sin límite en cualquier objeto, costando más energía y concentración cuanto mayor sea el tamaño de la cosa en cuestión y cuandos más colores y matices quieran usarse.
Lanzamiento a ojo. Conjuración media a larga (dependiendo de las cláusulas que tenga). - Los brujos altos pueden cambiar el matiz del color original, manteniéndolo uniforme y sin controlar los matices y gradaciones que surjan de la mezcla entre el nuevo tono y el antiguo. Cuesta (***) para objetos pequeños y (****) para objetos medianos.
• ¿Le falta aroma a tu plato? ¿O tienes algún ingrediente que ocultar a tus comensales? Mejora o altera las propiedades organolépticas de la comida con el hechizo de olor falso.- Instrucciones:
- Hechizo de olor falso (*): El hechicero que lo realice puede hacer que aquello que toque desprenda un olor que tiene que ser muy familiar para aquel que realiza el hechizo. El coste aumenta a medida que aumenta el área afectada por el hechizo. El olor se va de golpe a los tres días. Más convincente será el engaño cuanto con más detalle lo recuerde el mago, aunque hay que tener en cuenta que el olor resultante puede verse afectado por la subjetividad del que realice el hechizo, al basarse en sus recuerdos al fin y al cabo.
Lanzamiento por anclaje. Conjuración media.
• ¿Harto de que se te derramen líquidos en la cocina? Hechiza tus recipientes con la maravilla infravalorada que es el hechizo tapón.- Instrucciones:
- Hechizo tapón (*): hechizo que impide que un líquido se derrame de su recipiente.
Lanzamiento por área, aplicado generalmente a la boca del recipiente. Conjuración muy rápida.
• ¿Tienes las manos de mantequilla? Literal, o figuradamente. ¡Endurece tus tarros de cristal con la protección contra ruptura!- Instrucciones:
- Protección contra ruptura (**): aplicado a objetos frágiles, evita que se rompan con tanta facilidad. A más resistencia que se quiera incrementar y mayor la superficie del objeto encantado, más energía requiere.
Lanzamiento por anclaje. Conjuración rápida-media.
• ¿Te has manchado cocinando? El hechizo de limpieza de ropas es la solución.- Instrucciones:
- Limpieza de ropas (**): elimina manchas, arrugas y limpia en general las prendas de ropa que desee el mago (es un agregado de varios hechizos unificados en uno solo).
Lanzamiento por anclaje. Conjuración muy rápida.
• O también, si sueles quemarte cocinando (a ti, o tus pertenencias), también tienes solución con el hechizo ignífugo.- Instrucciones:
- Hechizo ignífugo (**): encanta prendas de ropa, personas u objetos para que sean inmunes a fuego normal.
Lanzamiento por anclaje. Conjuración media.
- Grimorio para principiantes de Platero:
- Barrera de inercia:
- -Barrera de inercia: (***) de nombre engañoso (no es una barrera en absoluto) en el área delimitada impide que cualquier objeto o persona desprotegidos sean levantados del suelo, y que los atrae irremediablemente hacia el suelo si ya están en el aire. No obstante, también impide cualquier acción voluntaria que implique levantar ambos pies del suelo a la vez, como saltar o emprender el vuelo (se puede correr pero con más torpeza). Si se invoca mientras el objetivo está en el aire, al caer lo hará infaliblemente pies por delante.
Físico. Lanzamiento por área. No es inversible, lo que quiere decir que incluso el lanzador, si está en el área delimitada, se verá afectado. Conjuración media.
- Campo de fuerza:
- -Campo de fuerza (** el espacio para una persona, una campana grande ***, el espacio equivalente a una habitación ****): en forma de media esfera (con una especificación puede formar una esfera completa) bloquea proyectiles de tamaño considerable como si éstos hubieran chocado ante una barrera invisible, en un radio variable según la destreza del mago.
Físico. Inversible. Lanzamiento por área. Conjuración rápida-media.
- Curación nívea:
- -Curación nívea: (****) (utilizable cerca de la Luna Roja). Combate venenos que cursan con fiebre y repara quemaduras; actúa a modo de incentivo para que el organismo siga funcionando y reparándose a sí mismo. Evita que la sangre se coagule y que los órganos se colapsen, además de ejercer un efecto refrescante sobre el organismo en general. No obstante no puede mantener indefinidamente con vida a un moribundo: el organismo depende cada vez más de ese impulso artificial y usarlo en demasía puede provocar que si se le deja a solas empeore considerablemente.
Lanzamiento por área: se hace un barrido con la mano que abarca al área quemada o a la persona envenenada. Es necesario que se aplique sucesivas veces y con regularidad, del mismo modo que se debe renovar una cataplasma o emplasto.
Conjuración media-larga.
- Desvío:
- -Desvío (**, pero variable a más según la potencia de lo desviado): Interfiere en la trayectoria de un hechizo que ya haya sido lanzado. Requiere gestos intuitivos para desviar el encantamiento en una dirección u otra. Siempre requiere menos energía que bloquearlo o disolverlo, pero también reflejos. Si el hechizo es demasiado potente, probablemente no se podrá desviar lo suficiente o hacerlo requerirá demasiada energía. (El coste orientativo indicado arriba es el que ofrecerán unos hechizos ofensivos de potencia moderada en términos de cosechado: se han obviado los más débiles porque normalmente ésos no suelen constituir una verdadera amenaza, y los que les sean lanzados con verdaderas intenciones de daño les costarán más) Si se desvía a demasiada poca distancia el coste será prácticamente el mismo que el de bloquearlo: si se hace a distancia cercana pero prudencial (la típica en duelos de magia) una unidad menos, si se tiene cuidado de poner distancia de unos cuantos metros llegará a dos unidades menos.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.
- Hechizo de impacto:
- -Hechizo de impacto: potente golpe mágico que actúa como una bola de demolición (***). Puede gradarse hacia abajo para actuar a modo de empujón de moderado (*) a potente (**).
Lanzamiento por disparo de alcance largo. Conjuración media.
- Levitación:
- -Levitación: un hechizo exigente mentalmente, cansa más de lo acostumbrado. Cuando una persona levita lo más normal es caminar sobre el aire; uno puede dejarse arrastrar simplemente por el hechizo sin moverse, pero la sensación de indefensión es mayor.
Lanzamiento a ojo. Conjuración rápida.- Brujos bajos: objetos ligeros (por ejemplo una manzana)(*) con poca práctica, un baúl (**) con práctica.
- Brujos altos: Un baúl con poca práctica, una persona (***) con práctica.
- Magos: Una persona con algo de práctica, objetos muy pesados (****)con mucha práctica.
Si el objeto que levantado es un puñado de botones (los cuales entran en la categoría de objeto ligero) contarían como un solo asterisco. Lo que cuesta más es la concentración necesaria para mantener tantos objetos distintos en el aire a la vez. - Brujos bajos: objetos ligeros (por ejemplo una manzana)(*) con poca práctica, un baúl (**) con práctica.
- Parálisis:
- -Parálisis (***): envuelve al objetivo en un aura azulada al lanzarlo. Sus efectos duran cerca de una hora si se aplica a una única persona. Inmoviliza por completo, y su coste aumenta proporcionalmente a lo voluminoso del objetivo.
Lanzamiento por disparo de alcance corto, por contacto o por área a varios objetivos. Conjuración media.
- Traspaso de energía:
- -Traspaso de energía: no un hechizo en sí, aunque necesita de un chispazo de magia para arrancar. No obstante la energía puede tomarse de alguien no mágico (los efectos se detallan en el post de Sistema de magia). El proceso es perceptible para ambas partes y puede gradarse a voluntad: no obstante si el traspaso de energía es excesivo por parte de la parte emisora y ésta se desmaya o pierde el conocimiento, el enlace entre ambas personas se rompe y el traspaso se interrumpe. Es el mecanismo de funcionamiento de muchos amuletos.
Lanzamiento por contacto. Conjuración muy rápida.
Notas:
-Este grimorio también contiene varios de los hechizos que también venían en el libro de cocina (corte, térmico...).
-También pueden aprender de él cómo anclar hechizos.
-A lo largo de los meses se irán traduciendo más hechizos y añadiéndolos a esta lista.
- Ver mensajes archivados:
- Kanyum
Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carisma
Re: Torreón Sendar
26/06/23, 02:29 pm
La conversación se mezclaba y repetía en bucle cuando llegaba alguien nuevo: preguntas repetidas, pocas respuestas, y él seguía sin saber quienes ni cuantos iban. No quería salir, de verdad que no quería, pero no sería él quien dijera que no por miedo a quedar como un cobarde o un flojo. Que lo era, pero tampoco tenían porqué saberlo tan pronto. Tenía tanta curiosidad por la ciudad como otro cualquiera, pero o los demás habían dormido mejor que él o eran especies ultra resistentes al insomnio y al hambre. “Quien pudiera ofrecerse como si tal cosa”, pensó mirando a Rick.
—Hm-hm —respondió a Tawar con desgana mientras se forzaba a abandonar la escueta comodidad de su silla.
No se molestó en contestar al resto de sus dudas, no tenía la cabeza para distinguir si estaba llamando piedra a la piedra o piedra a la espada, y antes de responder con sorna siempre era mejor callar. Ni siquiera replicó cuando el piojo gritón y malhablado decidió unirse a la expedición a pesar de que posiblemente fuera más estorbo que ayuda. Ya le veía alertando a cualquier mal en 50 kilómetros a la redonda, fantástico.
“Sí, vaya a ser que nos perdamos. Ni que midieras más de 58 centímetros, chico”, y aunque su pensamiento era ácido no pudo evitar resoplar por la nariz con un toque de humor. Al menos tenía valor y fuerza, dos cosas que él se había dejado en Varmania.
Aunque su ideal fuera quedarse Nohlem era todo un experto en estirar el chicle, para bien o para mal (“claro Madre, me encanta la orfrebrería, Madre”), así que por supuesto bajó al sótano con los demás para coger una mugrosa arma. No sabía usar una espada, la poca experiencia de esgrima que había tenido contra su hermana había terminado con él en el suelo y la certeza de que tenía los reflejos de una rana fría, así que las obvió por completo. En realidad hizo lo mismo con todo lo que tuviera un filo cortante, sabiendo el estado en el que se encontraba acabaría apuñalado por su propia arma, así que al menos… mejor dispararle a otro sin querer que acabar él jodido. Agarró un arco igual de lastimoso que todo en ese sitio y un carcaj con flechas, y sin esperar a los demás volvió arriba con las cosas al hombro. Si se le presentaba la Santa Empírea y conseguía quedarse en el torreón al menos le sería útil tener eso por si las moscas.
—Hm-hm —respondió a Tawar con desgana mientras se forzaba a abandonar la escueta comodidad de su silla.
No se molestó en contestar al resto de sus dudas, no tenía la cabeza para distinguir si estaba llamando piedra a la piedra o piedra a la espada, y antes de responder con sorna siempre era mejor callar. Ni siquiera replicó cuando el piojo gritón y malhablado decidió unirse a la expedición a pesar de que posiblemente fuera más estorbo que ayuda. Ya le veía alertando a cualquier mal en 50 kilómetros a la redonda, fantástico.
“Sí, vaya a ser que nos perdamos. Ni que midieras más de 58 centímetros, chico”, y aunque su pensamiento era ácido no pudo evitar resoplar por la nariz con un toque de humor. Al menos tenía valor y fuerza, dos cosas que él se había dejado en Varmania.
Aunque su ideal fuera quedarse Nohlem era todo un experto en estirar el chicle, para bien o para mal (“claro Madre, me encanta la orfrebrería, Madre”), así que por supuesto bajó al sótano con los demás para coger una mugrosa arma. No sabía usar una espada, la poca experiencia de esgrima que había tenido contra su hermana había terminado con él en el suelo y la certeza de que tenía los reflejos de una rana fría, así que las obvió por completo. En realidad hizo lo mismo con todo lo que tuviera un filo cortante, sabiendo el estado en el que se encontraba acabaría apuñalado por su propia arma, así que al menos… mejor dispararle a otro sin querer que acabar él jodido. Agarró un arco igual de lastimoso que todo en ese sitio y un carcaj con flechas, y sin esperar a los demás volvió arriba con las cosas al hombro. Si se le presentaba la Santa Empírea y conseguía quedarse en el torreón al menos le sería útil tener eso por si las moscas.
- Raven
Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivación
Re: Torreón Sendar
26/06/23, 06:22 pm
El que Colmillo resultara agradable fue una gran noticia que logró convertir la sonrisa un tanto forzada del londinense en una sincera. El choque cultural de ver a un lobo humanoide hablar tan coloquialmente seguía resultando extraño, pero aquellos encontronazos resultaban en una cotidianidad a la podía acostumbrarse. Ojalá otras personas del lugar tuvieran esa paciencia y buen humor a la hora de entender que solo buscaba cooperar en la medida de lo posible.
El vivo ejemplo era Kalna, que entre una respuesta tan cortante y una mirada de estas que matan había dejado claro que: o bien no le acababa de agradar el chico personalmente, o bien no le agradaba que se le dijera absolutamente nada siendo uno. Fuera cual fuera las dos opciones Ethan no se pensaba amedrentar ante ninguna de ellas.
Y es que de verdad no le importaba tolerar algunos comportamientos, e incluso buscar alternativas para que el ambiente fuera agradable para todos, hacer que el cambio fuera llevadero excluyendo a la joven de tareas que en un inicio quizá le resultará más agresivas. Si las siguientes limpiezas las tenía que hacer solo así sería, al igual que no le importaba cocinar o lavar la ropa para otros. Ahora bien, si por ser un chico no iba a poder siquiera pedirle que no ensuciara una sala común en la ella no había querido colaborar para adecentar… Bueno, menos mal que si algo le había enseñado Jasper era a ser positivo. Ya tendrían tiempo de hablar aquellos temas con calma, pero primero había otros asuntos a tratar mucho más importantes.
-No creo que salgamos todos, con que vayamos varios para poder traer la comida deberíamos ir bien. -Respondió a Colmillo tratando de mantener el tono alegre, su mente danzaba entre ignorar el concepto de ir armados o ser dolorosamente realista, a sabiendas de que si se decantaba por la segunda la paranoia no tardaría en regresar. -Y no te preocupes mucho, dudo que necesitemos armas… - ¨O si no vamos a estar bien jodidos ̈ . -Ah por cierto, juraría que peines vi en el baño de arriba.
El tema siguió con Serena y Rick afirmando que iban a salir y para su desgracia Damian insistiendo en lo mismo. No sería quien se lo prohibiera por mucho que la idea le preocupara, sabía que delimitar al niño de esa manera solo provocaría que tarde o temprano intentará fugarse por su propia cuenta. Tenerlo encerrado tampoco era una opción válida, así que le intentaría proteger en todo lo que pudiera una vez estuvieran en el exterior. Menos mal que Aniol si prefería quedarse, y el alivio que noto sobre sus hombros le hizo agacharse a su lado para poder hablar de forma más cercana.
-Yo iré con ellos para poder traeros comida rica, ¿vale? Pero no te preocupes que en nada estamos de vuelta. -Siendo sinceros, sus ganas de salir eran las mismas que le dedicaba Aniol. Por un lado aire fresco le iba a venir bien, por otro… la incertidumbre era terrorífica. Tras esa fachada alegre y una sonrisa radiante no dejaba de encontrarse un chaval cuyo máximo apogeo de violencia era su hermano tirándole una almohada a la cara. -Tu… ve pensando qué te gustaría que cocinaramos y así a la vuelta estrenamos cocina si te parece!
Cuando Aniol le confesó que tenía un tema del que quería hablar cuando regresaran Ethan asintió con fuerzas renovadas, encaminandose a las escaleras junto con Connor. Seguramente sería un tema irrelevante, pero esa promesa significaba que nada malo podría ocurrir en aquel páramo ruinoso. Al fin y al cabo, estaba obligado a volver sano y salvo para poder escuchar el secreto del pequeño.
Bajaron y para su desgracia el sótano distaba bastante de lo que su imaginación creía que sería. No era un lugar de entrenamiento con armas, era una cárcel provisional. Un hormigueo le recorrió el cuerpo, y si el agua no le había despertado, la imagen de aquellas celdas oxidadas le puso alerta de inmediato. Quería regresar al salón y fingir que ese lugar simplemente no existía.
De manera subconsciente, se colocó tras la espalda de Connor y aún estando el sitio iluminado y habitado por diferentes personas del grupo, no avanzó hasta que el pelirrosa lo hizo. La visión de las armas no ayudó, empezando a coger lanzas tan perdido que hasta su sonrisa se había tornado en una mueca nerviosa. No sabía que tenía que evaluar, ni se veía capaz de blandir nada de eso, el peso era liviano pero desconocía que diferencias volvían unas mejores que otras. Al final se decantó por la opción más estúpida, cogió una partesana ya que la punta dividida en 3 le resultaba bonita. Apoyándola en el suelo con un cuidado tan grande como respeto le daba el arma.
-Oye Connor, que yo llevo una de estas pero si hay que apuñalar… -Bajo la voz, presa de una situación que cada vez le resultaba terroríficamente más real, todo fuera que el humor le librará de ello. -Te lo sigo dejando a ti ¿va?
El vivo ejemplo era Kalna, que entre una respuesta tan cortante y una mirada de estas que matan había dejado claro que: o bien no le acababa de agradar el chico personalmente, o bien no le agradaba que se le dijera absolutamente nada siendo uno. Fuera cual fuera las dos opciones Ethan no se pensaba amedrentar ante ninguna de ellas.
Y es que de verdad no le importaba tolerar algunos comportamientos, e incluso buscar alternativas para que el ambiente fuera agradable para todos, hacer que el cambio fuera llevadero excluyendo a la joven de tareas que en un inicio quizá le resultará más agresivas. Si las siguientes limpiezas las tenía que hacer solo así sería, al igual que no le importaba cocinar o lavar la ropa para otros. Ahora bien, si por ser un chico no iba a poder siquiera pedirle que no ensuciara una sala común en la ella no había querido colaborar para adecentar… Bueno, menos mal que si algo le había enseñado Jasper era a ser positivo. Ya tendrían tiempo de hablar aquellos temas con calma, pero primero había otros asuntos a tratar mucho más importantes.
-No creo que salgamos todos, con que vayamos varios para poder traer la comida deberíamos ir bien. -Respondió a Colmillo tratando de mantener el tono alegre, su mente danzaba entre ignorar el concepto de ir armados o ser dolorosamente realista, a sabiendas de que si se decantaba por la segunda la paranoia no tardaría en regresar. -Y no te preocupes mucho, dudo que necesitemos armas… - ¨O si no vamos a estar bien jodidos ̈ . -Ah por cierto, juraría que peines vi en el baño de arriba.
El tema siguió con Serena y Rick afirmando que iban a salir y para su desgracia Damian insistiendo en lo mismo. No sería quien se lo prohibiera por mucho que la idea le preocupara, sabía que delimitar al niño de esa manera solo provocaría que tarde o temprano intentará fugarse por su propia cuenta. Tenerlo encerrado tampoco era una opción válida, así que le intentaría proteger en todo lo que pudiera una vez estuvieran en el exterior. Menos mal que Aniol si prefería quedarse, y el alivio que noto sobre sus hombros le hizo agacharse a su lado para poder hablar de forma más cercana.
-Yo iré con ellos para poder traeros comida rica, ¿vale? Pero no te preocupes que en nada estamos de vuelta. -Siendo sinceros, sus ganas de salir eran las mismas que le dedicaba Aniol. Por un lado aire fresco le iba a venir bien, por otro… la incertidumbre era terrorífica. Tras esa fachada alegre y una sonrisa radiante no dejaba de encontrarse un chaval cuyo máximo apogeo de violencia era su hermano tirándole una almohada a la cara. -Tu… ve pensando qué te gustaría que cocinaramos y así a la vuelta estrenamos cocina si te parece!
Cuando Aniol le confesó que tenía un tema del que quería hablar cuando regresaran Ethan asintió con fuerzas renovadas, encaminandose a las escaleras junto con Connor. Seguramente sería un tema irrelevante, pero esa promesa significaba que nada malo podría ocurrir en aquel páramo ruinoso. Al fin y al cabo, estaba obligado a volver sano y salvo para poder escuchar el secreto del pequeño.
Bajaron y para su desgracia el sótano distaba bastante de lo que su imaginación creía que sería. No era un lugar de entrenamiento con armas, era una cárcel provisional. Un hormigueo le recorrió el cuerpo, y si el agua no le había despertado, la imagen de aquellas celdas oxidadas le puso alerta de inmediato. Quería regresar al salón y fingir que ese lugar simplemente no existía.
De manera subconsciente, se colocó tras la espalda de Connor y aún estando el sitio iluminado y habitado por diferentes personas del grupo, no avanzó hasta que el pelirrosa lo hizo. La visión de las armas no ayudó, empezando a coger lanzas tan perdido que hasta su sonrisa se había tornado en una mueca nerviosa. No sabía que tenía que evaluar, ni se veía capaz de blandir nada de eso, el peso era liviano pero desconocía que diferencias volvían unas mejores que otras. Al final se decantó por la opción más estúpida, cogió una partesana ya que la punta dividida en 3 le resultaba bonita. Apoyándola en el suelo con un cuidado tan grande como respeto le daba el arma.
-Oye Connor, que yo llevo una de estas pero si hay que apuñalar… -Bajo la voz, presa de una situación que cada vez le resultaba terroríficamente más real, todo fuera que el humor le librará de ello. -Te lo sigo dejando a ti ¿va?
- Seth
Ficha de cosechado
Nombre: Connor
Especie: Humano
Habilidades: Fuerza bruta, inmutabilidad, rapidez mental
Re: Torreón Sendar
28/06/23, 01:34 am
Connor seguiría bebiendo de su vaso de agua y fumando mientras escuchaba al resto o veía cómo bajaban los que faltaban. Tener hambre y sueño lo ponía de mal humor, pero recordar a Akeyo engañándolo lo ponía de muy mala hostia. Y se notaba a simple vista. El día anterior había estado reaccionando a un estímulo nuevo y desconcertante tras otro pero ahora que parecía estar todo más calmado podía permitirse pensar en otras cosas. Como por ejemplo en lo divertido que sería encontrarse a su secuestradora en aquellas calles y vengarse como merecía, lo deseaba casi tanto como pillar la comida. El motero soltó un suspiro de cansancio y después se obligó a prestar atención a la conversación para que la rabia no lo devorara por dentro.
Por suerte no era el único que tenía prisa por irse ya de allí y buscar la comida, y Connor asintió con la cabeza mientras veía a varios diciendo que saldrían. Aún así Nohlem tenía razón y alguien debía quedarse allí para bajar el puente.
-Pues si todos estamos de acuerdo, salgamos de una puñetera vez.- Comentó de nuevo Connor con prisas. Dejando el vaso de agua en la mesa y tirando el cigarrillo gastado a la basura. Ante los gritos de Damian volvió a fruncir el ceño. No le gustaba demasiado la idea de que se llevaran consigo a un niño que gritaba y no sabía estarse quieto. <<Cuando salgamos voy a tener que recordarle las putas normas al enano.>> Pensó algo resignado.
Por otro lado Connor seguiría al resto en cuanto bajaran al sótano en busca de armas. Sentía curiosidad por descubrir lo que había allí ya que aún no había visitado esa zona del torreón. Lo que encontró no fue gran cosa a decir verdad, solo una gran cantidad de armas en muy mal estado y varias celdas. Le sorprendió que tuvieran una cárcel allí abajo, pero no se vio muy afectado por la imagen en sí. Al fin y al cabo había estado un par de veces en el calabozo, aunque hubiera sido por muy poco tiempo y por culpa de peleas callejeras y no por los verdaderos delitos graves de la banda.
-Vaya puta mierda de sitio...- Comentaría el motero al aire mientras daba un par de pasos para observar mejor las armas. Había de todas las formas y tamaños, pero Connor no estaba familiarizado con nada de aquello. En la Tierra si había que cargarse a alguien era tan fácil como sacar la pistola y apretar el gatillo, pero en aquella ciudad estaba claro que no iban a ponérselo tan fácil.
El canadiense se giró hacia Ethan en cuanto escuchó su nombre. El británico portaba una lanza y hablaba de seguir con aquel trato que habían hecho el día anterior sobre dejarle acuchillar a él. Connor mostró una leve sonrisa hacia su compañero a la par que soltaba un bufido divertido.
-¿Otra vez tratándome como si fuera un jodido delincuente? Eres un cabronazo...- Dijo con ironía y una leve sonrisa en el rostro. Después se puso a buscar algún arma que le pudiera servir.- Tú cúbreme la puñetera espalda y yo reviento al cabrón que tengamos delante.- Terminaría de hablar Connor antes de encontrar algo que por fin servía. Se trataba de una maza de unos sesenta centímetros muy ligera, que aunque estaba sucia como todo lo demás no tenía pinta de caerse a cachos en el primer golpe.- Me preocupa más Damian y sus putos berreos de cabra. ¿Has pensado en regalarle otra figurita de las tuyas para que cierre la jodida boca?- Bromeó el canadiense, aunque había un deje de molestia en su voz que delataba lo poco que soportaba aquellos gritos. Tras eso saldría del sótano con los demás y esperaría que partieran cuanto antes.
Por suerte no era el único que tenía prisa por irse ya de allí y buscar la comida, y Connor asintió con la cabeza mientras veía a varios diciendo que saldrían. Aún así Nohlem tenía razón y alguien debía quedarse allí para bajar el puente.
-Pues si todos estamos de acuerdo, salgamos de una puñetera vez.- Comentó de nuevo Connor con prisas. Dejando el vaso de agua en la mesa y tirando el cigarrillo gastado a la basura. Ante los gritos de Damian volvió a fruncir el ceño. No le gustaba demasiado la idea de que se llevaran consigo a un niño que gritaba y no sabía estarse quieto. <<Cuando salgamos voy a tener que recordarle las putas normas al enano.>> Pensó algo resignado.
Por otro lado Connor seguiría al resto en cuanto bajaran al sótano en busca de armas. Sentía curiosidad por descubrir lo que había allí ya que aún no había visitado esa zona del torreón. Lo que encontró no fue gran cosa a decir verdad, solo una gran cantidad de armas en muy mal estado y varias celdas. Le sorprendió que tuvieran una cárcel allí abajo, pero no se vio muy afectado por la imagen en sí. Al fin y al cabo había estado un par de veces en el calabozo, aunque hubiera sido por muy poco tiempo y por culpa de peleas callejeras y no por los verdaderos delitos graves de la banda.
-Vaya puta mierda de sitio...- Comentaría el motero al aire mientras daba un par de pasos para observar mejor las armas. Había de todas las formas y tamaños, pero Connor no estaba familiarizado con nada de aquello. En la Tierra si había que cargarse a alguien era tan fácil como sacar la pistola y apretar el gatillo, pero en aquella ciudad estaba claro que no iban a ponérselo tan fácil.
El canadiense se giró hacia Ethan en cuanto escuchó su nombre. El británico portaba una lanza y hablaba de seguir con aquel trato que habían hecho el día anterior sobre dejarle acuchillar a él. Connor mostró una leve sonrisa hacia su compañero a la par que soltaba un bufido divertido.
-¿Otra vez tratándome como si fuera un jodido delincuente? Eres un cabronazo...- Dijo con ironía y una leve sonrisa en el rostro. Después se puso a buscar algún arma que le pudiera servir.- Tú cúbreme la puñetera espalda y yo reviento al cabrón que tengamos delante.- Terminaría de hablar Connor antes de encontrar algo que por fin servía. Se trataba de una maza de unos sesenta centímetros muy ligera, que aunque estaba sucia como todo lo demás no tenía pinta de caerse a cachos en el primer golpe.- Me preocupa más Damian y sus putos berreos de cabra. ¿Has pensado en regalarle otra figurita de las tuyas para que cierre la jodida boca?- Bromeó el canadiense, aunque había un deje de molestia en su voz que delataba lo poco que soportaba aquellos gritos. Tras eso saldría del sótano con los demás y esperaría que partieran cuanto antes.
- TakGM
Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Re: Torreón Sendar
28/06/23, 12:58 pm
Cuando el resto se hubieron marchado le sanaí cojeó hasta el baúl más cercano y cogió la primera prenda que le pareció apropiada. Era de mangas largas como la camiseta que se había quitado, pero tenía un forrito más cálido que parecía de lana de aarko, aunque no lo era. Tenía un color negro desgastado feote y le venía enorme, pero se agradecía mucho que diese más calor. Solo necesitaba remangarse para no tener las manos tapadas.
La satisfacción de dejar de sentir tanto frío duró muy poco. Todavía tenía que pensar qué hacer o qué decirle a sus compañeros. Tal como estaba era un lastre, no iba a poder ayudar a buscar comida, y todo eso después de llenarse la boca con promesas de proteger o ser de ayuda a los demás. Era obvio que lo de ser un fraude no iba a desaparecer por cambiar de tribu.
Airi se apoyó en el alfeizar de la tronera por la que había visto antes la ciudad con Tawar. El amanecer seguía siendo tristísimo, pero el apoyo tenía la altura idónea para quitarle peso a sus piernas mientras hacía estiramientos. Calentar al empezar el día era lo único que le ayudaba a moverse con más facilidad, aunque doliese. Las vistas tampoco carecían de interés, aunque fuese deprimentes. Toda la ciudad que se extendía ante sus ojos era un gran misterio. Tal vez la prueba más importante a la que se enfrentaban era averiguar por qué estaban ahí.
Mientras intentaba llegarse a las nalgas con un pie algo le llamó la atención en la distancia. Tres puntos oscuros emergieron desde el suelo con las montañas de fondo. No podía precisar de qué se trataba, pero el paralelismo con lo que habían visto el día anterior era evidente: el lugar, que fuesen tres… Airi bajó la pierna y se asomó hacia afuera cuanto pudo. Tenía que avisar al resto. Si fueran lo que creía que eran –y el mero pensamiento estaba haciendo rugir su estómago– no había tiempo que perder. Si se tratase de algo diferente (¿otro discurso o más instrucciones?) tendrían que estar preparados también.
—¡¡Hey!! —gritó, volviendo a meter el cuerpo en el interior del torreón—. ¡Hay…!
Al girarse vio que Rägjynn estaba entrando en la habitación en ese preciso momento. Con los ojos muy abiertos cojeó hacia él y tiró de la manga de su pijama para que fuese a mirar por la ventana.
—¡¿Ves lo mismo que yo?! ¡Hacia las montañas! ¿Será la comida? —Se había puesto nerviose. Apenas se acababan de levantar, ¿les daría tiempo a organizarse para lo que fuera?—. ¡Tenemos que avisar!
Airi se dirigió a las escaleras, llamando a los de la planta baja.
—¡Hey! ¡Hay algo en el cielo! ¡Se ven tres cosas voladoras de lejos!
Si no recibía respuesta empezaría a bajar las escaleras poco a poco.
La satisfacción de dejar de sentir tanto frío duró muy poco. Todavía tenía que pensar qué hacer o qué decirle a sus compañeros. Tal como estaba era un lastre, no iba a poder ayudar a buscar comida, y todo eso después de llenarse la boca con promesas de proteger o ser de ayuda a los demás. Era obvio que lo de ser un fraude no iba a desaparecer por cambiar de tribu.
Airi se apoyó en el alfeizar de la tronera por la que había visto antes la ciudad con Tawar. El amanecer seguía siendo tristísimo, pero el apoyo tenía la altura idónea para quitarle peso a sus piernas mientras hacía estiramientos. Calentar al empezar el día era lo único que le ayudaba a moverse con más facilidad, aunque doliese. Las vistas tampoco carecían de interés, aunque fuese deprimentes. Toda la ciudad que se extendía ante sus ojos era un gran misterio. Tal vez la prueba más importante a la que se enfrentaban era averiguar por qué estaban ahí.
Mientras intentaba llegarse a las nalgas con un pie algo le llamó la atención en la distancia. Tres puntos oscuros emergieron desde el suelo con las montañas de fondo. No podía precisar de qué se trataba, pero el paralelismo con lo que habían visto el día anterior era evidente: el lugar, que fuesen tres… Airi bajó la pierna y se asomó hacia afuera cuanto pudo. Tenía que avisar al resto. Si fueran lo que creía que eran –y el mero pensamiento estaba haciendo rugir su estómago– no había tiempo que perder. Si se tratase de algo diferente (¿otro discurso o más instrucciones?) tendrían que estar preparados también.
—¡¡Hey!! —gritó, volviendo a meter el cuerpo en el interior del torreón—. ¡Hay…!
Al girarse vio que Rägjynn estaba entrando en la habitación en ese preciso momento. Con los ojos muy abiertos cojeó hacia él y tiró de la manga de su pijama para que fuese a mirar por la ventana.
—¡¿Ves lo mismo que yo?! ¡Hacia las montañas! ¿Será la comida? —Se había puesto nerviose. Apenas se acababan de levantar, ¿les daría tiempo a organizarse para lo que fuera?—. ¡Tenemos que avisar!
Airi se dirigió a las escaleras, llamando a los de la planta baja.
—¡Hey! ¡Hay algo en el cielo! ¡Se ven tres cosas voladoras de lejos!
Si no recibía respuesta empezaría a bajar las escaleras poco a poco.
- Aes
Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.
Re: Torreón Sendar
29/06/23, 12:43 pm
A pesar del ambiente hostil con el que el pequeño se había encontrado al ver una espada danzando por ahí libremente… sus compañeros no le recibieron mal en absoluto, Aniol sentía como algunos de ellos trataban de mostrarse amables con él incluso envueltos en aquellas circunstancias, manteniendo un espíritu familiar y positivo que le impulsaba a guardar la calma. Le recordaba a sus seres queridos, ajetreados en una mañana cualquiera, con la única diferencia de que hasta hace poco eran extraños, aún lo seguían siendo, y de que más allá de esos muros no residían cumbres heladas repletas de criaturas hermosas. O de momento no las había visto.
Esgrimió una sonrisa amplia cuando el vittya le llamó cachorro, y se puso de puntillas como acto reflejo.
—Buenos días… ¡Yo también estoy buscando un cepillo! Schdksfnskfnknfsknkfsnkfnks —casi vomitó de manera atropellada en un intento de decir su nombre—. ¡Perdún, es casi como si fuera un trabalenguas del cole! —se excusó algo divertido, no por ello su tono de voz poseía burla.
Ahora que estaba más animado el churumbel posaba sus ojos de un sitio a otro, decidió que el canino y Nohlem, quien parecía un poco cabizbajo y al que le dedicó una sonrisa más tímida, serían buenos integrantes de su nueva tribu. Poco a poco las fronteras de su reino se irían extendiendo, como lo hacía una nevada al llegar a un pueblo. Jeje.
—Claro, porque eres un elfito… si tú no eres capaz de fabricarlo… ¿Quién si no? —no sabía que los duendes del Señor Santa tuvieran los ojos de ese color tan precioso, ni pecas. Pero por lo poco que había hablado con él no parecía ser muy consciente de su propia naturaleza, lo mismo ocurría con Tawar y sus orígenes feéricos. Probablemente a ellos los habían traído como estudiantes de prácticas, un concepto del que era consciente desde hacía muy poco, gracias a su hermana como pinche de cocina. De modo que… ¿Cuál sería su función entonces? ¿Por qué él estaba allí? A lo mejor se habían equivocado.
En cualquier caso Aniol no tuvo tiempo de caer en sus pensamientos más oscuros de nuevo, pues Ethan, su apuesta número uno para formar parte de aquella promesa, le habló con amabilidad. Le dijo que se quedaría, y no disimuló que le gustaría que el chico se quedara también. Lo cierto es que era de los pocos que le había prestado atención a él y a Damian. En su mente Ethan cobraba la silueta diluida de un monitor de campamento, era más fácil aferrarse a ese sentimiento que pensar lo asustado que el muchacho podía estar también.
—Gracias —asintió ante lo de los peines en el baño—. Ojalá haya churros, os podría cocinar chocolate caliente y churritos —añadió, envuelto en su propia ensoñación.
Las cosas no parecían ir tan mal esa mañana en lo referente a sus compañeros. De momento nadie se había caído en una fuente, ni había vomitado, ni había acuchillado el aire. De acuerdo todas esas cosas se le atribuían a Abel… pero… ¿Dónde estaba? Por lo menos Damián parecía querer acercarse a él, y no llamó bicho a Tawar. Aniol negó con la cabeza ante su pregunta, pero lo hizo con menos indiferencia de lo que le habría gustado. En el fondo su cercanía era refrescante.
—Me alegro, yo también he dormido bien… pero no voy a salir —admitió, sin temor a mostrar vulnerabilidad, tenía que ser sincero—. ¿Quieres… que te cuide a Rambo mientras buscas cosas ricas…? Lo digo para que no se arrugue, Anastasia se lo pasó bien ayer… —sin embargo algo les interrumpió.
La voz de Airi llegó desde los pisos superiores, dándoles una buena nueva. Tres cosas voladoras surcando los cielos… eso solo podía significar una cosa. Aniol miró a Damian a los ojos, y estos parecieron brillar de la propia ilusión.
Todo saldría bien, tendrían comida, y luego le contaría a Ethan su super secreto. Y reirían y cantarían hasta que algún encargado del mayor parque temático inmersivo de la historia se diera cuenta de que él no pertenecía a ese lugar. Debía cumplir los dieciocho primero para la sección de Halloween.
Esgrimió una sonrisa amplia cuando el vittya le llamó cachorro, y se puso de puntillas como acto reflejo.
—Buenos días… ¡Yo también estoy buscando un cepillo! Schdksfnskfnknfsknkfsnkfnks —casi vomitó de manera atropellada en un intento de decir su nombre—. ¡Perdún, es casi como si fuera un trabalenguas del cole! —se excusó algo divertido, no por ello su tono de voz poseía burla.
Ahora que estaba más animado el churumbel posaba sus ojos de un sitio a otro, decidió que el canino y Nohlem, quien parecía un poco cabizbajo y al que le dedicó una sonrisa más tímida, serían buenos integrantes de su nueva tribu. Poco a poco las fronteras de su reino se irían extendiendo, como lo hacía una nevada al llegar a un pueblo. Jeje.
—Claro, porque eres un elfito… si tú no eres capaz de fabricarlo… ¿Quién si no? —no sabía que los duendes del Señor Santa tuvieran los ojos de ese color tan precioso, ni pecas. Pero por lo poco que había hablado con él no parecía ser muy consciente de su propia naturaleza, lo mismo ocurría con Tawar y sus orígenes feéricos. Probablemente a ellos los habían traído como estudiantes de prácticas, un concepto del que era consciente desde hacía muy poco, gracias a su hermana como pinche de cocina. De modo que… ¿Cuál sería su función entonces? ¿Por qué él estaba allí? A lo mejor se habían equivocado.
En cualquier caso Aniol no tuvo tiempo de caer en sus pensamientos más oscuros de nuevo, pues Ethan, su apuesta número uno para formar parte de aquella promesa, le habló con amabilidad. Le dijo que se quedaría, y no disimuló que le gustaría que el chico se quedara también. Lo cierto es que era de los pocos que le había prestado atención a él y a Damian. En su mente Ethan cobraba la silueta diluida de un monitor de campamento, era más fácil aferrarse a ese sentimiento que pensar lo asustado que el muchacho podía estar también.
—Gracias —asintió ante lo de los peines en el baño—. Ojalá haya churros, os podría cocinar chocolate caliente y churritos —añadió, envuelto en su propia ensoñación.
Las cosas no parecían ir tan mal esa mañana en lo referente a sus compañeros. De momento nadie se había caído en una fuente, ni había vomitado, ni había acuchillado el aire. De acuerdo todas esas cosas se le atribuían a Abel… pero… ¿Dónde estaba? Por lo menos Damián parecía querer acercarse a él, y no llamó bicho a Tawar. Aniol negó con la cabeza ante su pregunta, pero lo hizo con menos indiferencia de lo que le habría gustado. En el fondo su cercanía era refrescante.
—Me alegro, yo también he dormido bien… pero no voy a salir —admitió, sin temor a mostrar vulnerabilidad, tenía que ser sincero—. ¿Quieres… que te cuide a Rambo mientras buscas cosas ricas…? Lo digo para que no se arrugue, Anastasia se lo pasó bien ayer… —sin embargo algo les interrumpió.
La voz de Airi llegó desde los pisos superiores, dándoles una buena nueva. Tres cosas voladoras surcando los cielos… eso solo podía significar una cosa. Aniol miró a Damian a los ojos, y estos parecieron brillar de la propia ilusión.
Todo saldría bien, tendrían comida, y luego le contaría a Ethan su super secreto. Y reirían y cantarían hasta que algún encargado del mayor parque temático inmersivo de la historia se diera cuenta de que él no pertenecía a ese lugar. Debía cumplir los dieciocho primero para la sección de Halloween.
- Sevent
Ficha de cosechado
Nombre: Abel
Especie: Humano español
Habilidades: Intuición, imaginación y velocidad
Personajes :
Abel: humano español (1,90m)
Unidades mágicas : 5/5
Armas :
Abel: su arrolladora personalidad
Re: Torreón Sendar
30/06/23, 03:34 pm
Aunque no le quedaba claro donde iba ir cada uno de sus compañeros, la gente se comenzó a dividir entre aquellos que se quedaban en el torreón y los que iban a buscar la comida. Aún con los ánimos y la curiosidad renovados, no estaba seguro del todo de salir del torreón. Fue cuando escuchó a Serena afirmar que iba a salir que se decidió a hacerlo. Después de todo, la tarde pasada accedió a protegerla, y aunque la promesa hacía horas que había expirado y era consciente de probablemente Serena era lo suficientemente competente para no necesitarlo, sentía que lo correcto para él era estar a su lado.
- Yo creo que también voy a salir – les dijo en voz baja.
Así, bajó las escaleras hasta la armería junto con los que iban a salir. Lo primero que sintió al llegar allí fue un escalofrío, puesto que había un vasto arsenal de armas listas para ser utilizadas.
- ¿Creéis que alguien las ha preparado para nosotros? – dijo con ansiedad mientras se dirigía al grupo. - ¿Vamos a tener que utilizarlas de verdad…?
La perspectiva de tener que herir a alguien no le agradaba demasiado, y aunque una diminuta parte de su mente todavía disfrutaba imaginándose en batallas tan épicas como mágicas, sobre todo lo que no quería por nada del mundo era poner en peligro su propia vida.
Al principio, no le fue difícil elegir; fue a coger el escudo más grande que había, ya que para él lo primero era protegerse. Sin embargo, solo habiendo visto antes armas de este tipo en los videojuegos, no calculó el peso que podía tener, por lo que se le cayó al intentar descolgarlo, provocando un estruendoso ruido en la habitación. Rojo como un tomate, intentó levantarlo varias veces para volverlo a poner en el sitio. En consecuencia, se decidió por un escudo también de tamaño considerable, pero hecho de madera y que, por lo tanto, podía manejar con mucha más soltura.
En un principio, como no tenía demasiado claro qué elegir como arma, siguió el consejo que le había escuchado a Kalna dar a Serena, cogiendo así una lanza. Entonces, se dio cuenta de que no tenía la suficiente fuerza ni habilidad para usar un arma tan larga con solo una mano, por lo que finalmente tuvo que rendirse y repensar qué usar. Volvió a revisar la armería, había espadas y arcos, pero no tenía suficiente fuerza física ni destreza para usarlos. Finalmente, se decidió por una espada pequeña, más parecida a una daga de tamaño considerable que a una verdadera espada, la cual se colocó en una banda de cuero. Del mismo modo, cogió una segunda arma; una daga muy pequeña y liviana que logró esconder en una funda que guardó en el bolsillo de su sudadera.
Abel pensó que así iba bastante preparado, pero le seguía preocupando cómo actuar si llegase el momento y tuviesen que pelear con algún monstruo, por lo que veía necesario consensuar un plan de acción. No se atrevía a decirlo en voz alta, ya que estaba seguro de que lo tomarían por un cobarde, pero creía que lo más inteligente era evitar un enfrentamiento a toda costa y huir cuanto antes de los posibles enemigos.
- ¿Alguien tiene alguna sobre qué es mejor hacer si nos encontramos con algún peligro? – preguntó, antes de dar su opinión. Era consciente de que él no tenía ninguna experiencia en combate y prefería que los que sí tenían decidiesen.
- Yo creo que también voy a salir – les dijo en voz baja.
Así, bajó las escaleras hasta la armería junto con los que iban a salir. Lo primero que sintió al llegar allí fue un escalofrío, puesto que había un vasto arsenal de armas listas para ser utilizadas.
- ¿Creéis que alguien las ha preparado para nosotros? – dijo con ansiedad mientras se dirigía al grupo. - ¿Vamos a tener que utilizarlas de verdad…?
La perspectiva de tener que herir a alguien no le agradaba demasiado, y aunque una diminuta parte de su mente todavía disfrutaba imaginándose en batallas tan épicas como mágicas, sobre todo lo que no quería por nada del mundo era poner en peligro su propia vida.
Al principio, no le fue difícil elegir; fue a coger el escudo más grande que había, ya que para él lo primero era protegerse. Sin embargo, solo habiendo visto antes armas de este tipo en los videojuegos, no calculó el peso que podía tener, por lo que se le cayó al intentar descolgarlo, provocando un estruendoso ruido en la habitación. Rojo como un tomate, intentó levantarlo varias veces para volverlo a poner en el sitio. En consecuencia, se decidió por un escudo también de tamaño considerable, pero hecho de madera y que, por lo tanto, podía manejar con mucha más soltura.
En un principio, como no tenía demasiado claro qué elegir como arma, siguió el consejo que le había escuchado a Kalna dar a Serena, cogiendo así una lanza. Entonces, se dio cuenta de que no tenía la suficiente fuerza ni habilidad para usar un arma tan larga con solo una mano, por lo que finalmente tuvo que rendirse y repensar qué usar. Volvió a revisar la armería, había espadas y arcos, pero no tenía suficiente fuerza física ni destreza para usarlos. Finalmente, se decidió por una espada pequeña, más parecida a una daga de tamaño considerable que a una verdadera espada, la cual se colocó en una banda de cuero. Del mismo modo, cogió una segunda arma; una daga muy pequeña y liviana que logró esconder en una funda que guardó en el bolsillo de su sudadera.
Abel pensó que así iba bastante preparado, pero le seguía preocupando cómo actuar si llegase el momento y tuviesen que pelear con algún monstruo, por lo que veía necesario consensuar un plan de acción. No se atrevía a decirlo en voz alta, ya que estaba seguro de que lo tomarían por un cobarde, pero creía que lo más inteligente era evitar un enfrentamiento a toda costa y huir cuanto antes de los posibles enemigos.
- ¿Alguien tiene alguna sobre qué es mejor hacer si nos encontramos con algún peligro? – preguntó, antes de dar su opinión. Era consciente de que él no tenía ninguna experiencia en combate y prefería que los que sí tenían decidiesen.
Ven conmigo,Ven conmigo por la ciudad,ven conmigo, desatemos un vendaval, esta noche, no me importa lo que dirán
- GiniroryuGM
Ficha de cosechado
Nombre: Rägjynn
Especie: mjörní
Habilidades: memoria, buen oído y don de lenguas
Personajes :
● Noel: Draco de Estínfalo de origen sueco.
● Archime/Krono Rádem: Kairós irrense.
● Irianna/Dama Enigma: Nebulomante idrina lacustre.
● Adrune: Gamusino sinhadre, edeel.
● Lethe: Horus, enderth.
● Rägjynn: mjörní.
● Naeleth: Bruja del Hielo, nublina.
Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Aumenta su resistencia progresivamente. El sangrado de sus ojos se detonará con más frecuencia.
Armas :
● Noel: hacha de dos manos y espada bastarda.
● Archime/Krono Rádem: sus monólogos sobre biomecánica avanzada.
● Irianna: arco y estoque.
● Adrune: lanza, espadas cortas y arco.
● Lethe: arco y lanza.
● Rägjynn: jō.
● Naeleth: arco, sai y báculo.
Status : Gin: do the windy thing.
Humor : REALLY NOT FEELIN' UP TO IT RIGHT NOW. SORRY.
Re: Torreón Sendar
01/07/23, 11:55 am
—¡Vale! Vamos a por un cubo limpio para ti.
Entre varios enseguida pusieron a le repobladore en un cubo con agua limpia, y este hizo una pregunta que le hizo dudar.
>>Es piedra de afilar… Yo la he visto para devolverle el filo a los utensilios de cocina alguna vez, porque con el tiempo dejan de estar tan afiliados y nbo cortan bien —le explicó a Tawar.
Tardó un instante tras su respuesta antes de mirar de reojo a Kalna afilando su espada y preguntar si habían visto armas de práctica, y concretamente jō, a lo que recibió una respuesta positiva. Asintió con nerviosismo y dijo que iría a buscar uno antes de salir.
En un principio había tenido dudas sobre si debía salir o no, pues todavía notaba mucho dolor en diversas partes del cuerpo y a lo mejor no era la persona más indicada, pero cuando confirmó que Damian querría salir (aunque ya se lo imaginaba) terminó de decidirse. Probablemente fuese mala idea intentar convencerle de lo contrario y no quería que los buenos propósitos que se había puesto el humano durante el baño de anoche se viesen manchados por una discusión como aquella. A fin de cuentas, no había sucedido nada realmente peligroso el día anterior y esta vez nadie iba a andar por ahí con sus pies blandos al descubierto. Se había fijado en que Serena llevaba ahora zapatos como el resto, aunque no tenía tan claro que la chica estuviese haciendo bien no quedándose para cuidar su herida. Pero en eso sí que no consideraba que debiera meterse en absoluto.
Damian parecía ilusionado y le alegró también ver que Aniol le respondía con cierta conciliación a pesar de lo sucedido anoche: el otro niño humano sin duda era mucho más maduro y lo demostró de nuevo tomando la decisión de quedarse.
Connor les estaba metiendo prisa, ante lo que Räg se disculpó asegurándoles que bajaría vestido enseguida, por lo que subió todo lo rápido que pudo hasta el cuarto. Nada más entrar escuchó la voz de Airi, que parecía alterade por algo. Se dejó guiar hacia la ventana un tanto confuso, pero al ver a través del pequeño hueco enseguida entendió el apuro que parecía tener le chique. Durante todo el proceso no pudo evitar notar que Airi parecía moverse de forma rara, como si le doliese algo tal vez…
—¿Te encuentras bien? —inquirió preocupado.
Pero lo cierto era que había prisa, por lo que le chique le aseguró que sí y que ya le explicaría más tarde y Rägjynn tan solo pudo asentir sin evitar seguir preocupado. Se vistió a toda prisa: con tanta que no le dio tiempo a ajustarse bien sus ropas que conllevaban cierto tiempo para que no se quedasen a medio colocar. El hakama no estaba bien atado y su camisa bajo el haori no estaba en absoluto bien sujeta. Pero en ese momento no tenía tiempo ni de buscar otra ropa que le sirviese en los arcones ni en ajustarse mejor sus propias ropas. Bajó a toda prisa pero con cuidado de no tropezarse con las perneras del hakama.
—¡Perdón, salgamos ya! —les indicó a los que ya estuviesen reunidos cerca de la puerta.
Por supuesto no iba a detenerse en bajar en buscar de un jō. Ni sabía cuánto podría tardar en encontrarlo ni le gustaba la idea de enfrentarse a un lugar presumiblemente lleno de armas reales cuando ya estaba nervioso por si serían capaces de conseguir comida ese día.
Entre varios enseguida pusieron a le repobladore en un cubo con agua limpia, y este hizo una pregunta que le hizo dudar.
>>Es piedra de afilar… Yo la he visto para devolverle el filo a los utensilios de cocina alguna vez, porque con el tiempo dejan de estar tan afiliados y nbo cortan bien —le explicó a Tawar.
Tardó un instante tras su respuesta antes de mirar de reojo a Kalna afilando su espada y preguntar si habían visto armas de práctica, y concretamente jō, a lo que recibió una respuesta positiva. Asintió con nerviosismo y dijo que iría a buscar uno antes de salir.
En un principio había tenido dudas sobre si debía salir o no, pues todavía notaba mucho dolor en diversas partes del cuerpo y a lo mejor no era la persona más indicada, pero cuando confirmó que Damian querría salir (aunque ya se lo imaginaba) terminó de decidirse. Probablemente fuese mala idea intentar convencerle de lo contrario y no quería que los buenos propósitos que se había puesto el humano durante el baño de anoche se viesen manchados por una discusión como aquella. A fin de cuentas, no había sucedido nada realmente peligroso el día anterior y esta vez nadie iba a andar por ahí con sus pies blandos al descubierto. Se había fijado en que Serena llevaba ahora zapatos como el resto, aunque no tenía tan claro que la chica estuviese haciendo bien no quedándose para cuidar su herida. Pero en eso sí que no consideraba que debiera meterse en absoluto.
Damian parecía ilusionado y le alegró también ver que Aniol le respondía con cierta conciliación a pesar de lo sucedido anoche: el otro niño humano sin duda era mucho más maduro y lo demostró de nuevo tomando la decisión de quedarse.
Connor les estaba metiendo prisa, ante lo que Räg se disculpó asegurándoles que bajaría vestido enseguida, por lo que subió todo lo rápido que pudo hasta el cuarto. Nada más entrar escuchó la voz de Airi, que parecía alterade por algo. Se dejó guiar hacia la ventana un tanto confuso, pero al ver a través del pequeño hueco enseguida entendió el apuro que parecía tener le chique. Durante todo el proceso no pudo evitar notar que Airi parecía moverse de forma rara, como si le doliese algo tal vez…
—¿Te encuentras bien? —inquirió preocupado.
Pero lo cierto era que había prisa, por lo que le chique le aseguró que sí y que ya le explicaría más tarde y Rägjynn tan solo pudo asentir sin evitar seguir preocupado. Se vistió a toda prisa: con tanta que no le dio tiempo a ajustarse bien sus ropas que conllevaban cierto tiempo para que no se quedasen a medio colocar. El hakama no estaba bien atado y su camisa bajo el haori no estaba en absoluto bien sujeta. Pero en ese momento no tenía tiempo ni de buscar otra ropa que le sirviese en los arcones ni en ajustarse mejor sus propias ropas. Bajó a toda prisa pero con cuidado de no tropezarse con las perneras del hakama.
—¡Perdón, salgamos ya! —les indicó a los que ya estuviesen reunidos cerca de la puerta.
Por supuesto no iba a detenerse en bajar en buscar de un jō. Ni sabía cuánto podría tardar en encontrarlo ni le gustaba la idea de enfrentarse a un lugar presumiblemente lleno de armas reales cuando ya estaba nervioso por si serían capaces de conseguir comida ese día.
- Jack
Ficha de cosechado
Nombre: Tawar
Especie: Repobladore de la montaña
Habilidades: Artesanía, habilidad manual y resistenciaPersonajes :
● Jack: Vampiro de humo terrícola.
● Atol/Skarog: Helión libense.
● Alice/Onyx: Onycemante terrícola.
● Tesón/Eterno: fantasma roquense, sin magia.
● Sinceridad: Argos magnético roquense de Tierra Bruja.
● Pefka: Lenguaraz hijo de Luna Kepryna.
● Tawar: Repobladore de la montaña
Unidades mágicas : 12/12
Síntomas : Pérdida gradual del miedo a salir al exterior. Al regresar de algunas salidas tendrá jaquecas, que aumentarán en intensidad cuanto más tiempo haya pasado fuera.
Armas : Jack: dos espadas. Magia.
Atol: lanza, espada y escudo. Magia.
Alice: magia y onyces. Espada o arco.
Sinceridad: arco, jabalinas, espada/lanza y escudo.
Pefka: lo que pille, normalmente machete y arco
Humor : Os falta bosque, gigantes
Re: Torreón Sendar
01/07/23, 03:31 pm
Dentro de su cubo, Tawar fue observando cómo iban preparándose para salir. Le daba mucho miedo todo lo que implicaba atravesar aquella puerta, mucho más que cuando el día anterior habían temido entrar y toparse con algún peligro. Y es que... ¡había tantas preguntas! ¿Cómo iban a saber si les había pasado algo? ¿Cómo iban a comunicarse? ¿Cómo de grande sería aquel sitio? ¿Cuánto podían alejarse sin darse cuenta? ¿Podían perderse? ¿Qué clase de depredadores o habitantes podían vivir allí y cruzarse con el grupo? ¿Sabrían usar esas cosas cortantes? ¿Saldrían herides por no saber? ¿Volverían con algún problema... o heridas graves? No quería hablar de ello, no quería llenarles las cabezas con sus dudas. Bastantes preocupaciones tendrían elles, «O al menos quienes han demostrado algo más de inteligencia» Al menos sabían hacia dónde dirigirse, solo tenían que seguir a una de las bañeras voladoras que había visto Airi... y buscar el mismo camino a la vuelta.
Por fin, o por desgracia, llegó el momento en que el grupo estuvo listo. Le repobladore salió del cubo para ponerse de pie en los muebles de la cocina y despedirse.
—Que la Flora os acompañe y os guíe de vuelta sanes y salves, Gigantes Amables. Mucha suerte en el camino —les dijo con cierta solemnidad y sus dos manos superiores en el pecho.
Después de que salieran todes, llegaría la hora de preguntarse... Miró al resto y se dejó caer en el borde del mueble, con las patas colgando. Las raíces estaban volviendo a replegarse, satisfechas.
—Bueno, ¿y qué hacemos mientras tanto? ¿Qué soléis hacer en vuestro tiempo libre?
Por fin, o por desgracia, llegó el momento en que el grupo estuvo listo. Le repobladore salió del cubo para ponerse de pie en los muebles de la cocina y despedirse.
—Que la Flora os acompañe y os guíe de vuelta sanes y salves, Gigantes Amables. Mucha suerte en el camino —les dijo con cierta solemnidad y sus dos manos superiores en el pecho.
Después de que salieran todes, llegaría la hora de preguntarse... Miró al resto y se dejó caer en el borde del mueble, con las patas colgando. Las raíces estaban volviendo a replegarse, satisfechas.
—Bueno, ¿y qué hacemos mientras tanto? ¿Qué soléis hacer en vuestro tiempo libre?
No Hope. No Dreams. No Love.
My Only Escape Is Underground
My Only Escape Is Underground
- Harek
Ficha de cosechado
Nombre: Rick
Especie: Humano
Habilidades: Puntería, habilidad mental y carismaPersonajes :- Chromsa/Padre Foresta: campesino ochrorio Brujo de las hojas marchitas/Fauno cabra
- Rick: humano, neoyorquino
- Erknest: humano, italiano/inglés Kamaitachi
Síntomas : A veces tendrá ataques de claustrofobia. Sus irises dejan de ser círculos perfectos, y en ocasiones sus ojos serán brevemente fosforescentes en la oscuridad.
Armas :- Rick: Sable y arco
- Erknest: "Espada legendaria" y cuchillas de aire
Status : The journey never ends
Humor : Cualquier cosa me vale.
- Chromsa/Padre Foresta: campesino ochrorio Brujo de las hojas marchitas/Fauno cabra
Re: Torreón Sendar
01/07/23, 07:34 pm
Teniendo algo con lo que defenderse, Rick se ajustó la correa de la funda para que el sable quedara al lado izquierdo del pantalón. Se aseguró que estuviera bien sujeto y no fuera a caerse, aunque siendo un poco antigua no terminaba de ayudar. -(De momento tendrá que servir)- se dijo comprobando que no se movía de más al caminar. Para los siguientes días tendría que plantearse aprender a usarlo, al igual que el arco. Por si acaso no seguían yendo bien las cosas.
Fue mirando como el resto iba eligiendo algún arma. Serena y Ethan se habían decantado por lanzas, mientras que Connor escogió una contundente maza. Nohlem fue el único que se armó con un arco, al fin y al cabo ya había dicho que tenía experiencia. -(Podría preguntarle por si puede enseñarme)- pensó viéndolo marcharse de allí. Varios del grupo sabían, aunque después de la noche anterior tenía un poco más de trato con él más que con Colmillo o Airi. Igualmente aceptaría las clases de buen grado fuera quien fuese su maestro.
Un estruendo a su espalda lo devolvió al presente y el neoyorquino se giró al instante con la mano en el mango del sable por si algo hostil se había estado escondiendo en la armería todo ese tiempo. Toda la tensión que se había generado en unos instantes se esfumó en cuanto vio que había sido Abel, al que se le había caído un escudo. Suspiró aliviado en que todo se había quedado en una falsa alarma y fue a acercarse al chico por si necesitaba ayuda para devolverlo al hueco, aunque al final pudo hacerlo solo. Aun así, le dijo tranquilo: -Si te hace falta que te eche una mano con algo solo tienes que avisar.-
Le dio espacio y, viendo que se las estaba arreglando mejor con unas dagas que tenía a mano, simplemente esperó a que el resto estuviera listo para subir. Poco después Abel preguntó por algún plan si se encontraban en problemas y, sabiendo el estado en el que estaban, Rick dio su opinión: -Pues... Aunque llevemos armas para defendernos la mayoría no sabemos usarlas y todavía no hemos comido nada. Lo mejor creo que sería ir con cuidado a por las bañeras y huir si...-
La voz de Airi y Rägjynn le cortó, pero de lo que avisaban era mucho más importante. Tres cosas voladoras... Tenía pinta de que por fin se acercaba la comida. Con una sonrisa de esperanza y decisión, comentó: -Será mejor darse prisa. A ver qué tenemos en el menú.- Rick se fue adelantando al resto y subió, quedándose cerca de la puerta a la espera de salir por fin. Esta vez no podían permitirse perder la bañera, encontrarían la forma de cruzar aquel foso. Iban con tiempo, el suficiente para buscar una vez llegaran al mismo sitio que ayer.
Fue mirando como el resto iba eligiendo algún arma. Serena y Ethan se habían decantado por lanzas, mientras que Connor escogió una contundente maza. Nohlem fue el único que se armó con un arco, al fin y al cabo ya había dicho que tenía experiencia. -(Podría preguntarle por si puede enseñarme)- pensó viéndolo marcharse de allí. Varios del grupo sabían, aunque después de la noche anterior tenía un poco más de trato con él más que con Colmillo o Airi. Igualmente aceptaría las clases de buen grado fuera quien fuese su maestro.
Un estruendo a su espalda lo devolvió al presente y el neoyorquino se giró al instante con la mano en el mango del sable por si algo hostil se había estado escondiendo en la armería todo ese tiempo. Toda la tensión que se había generado en unos instantes se esfumó en cuanto vio que había sido Abel, al que se le había caído un escudo. Suspiró aliviado en que todo se había quedado en una falsa alarma y fue a acercarse al chico por si necesitaba ayuda para devolverlo al hueco, aunque al final pudo hacerlo solo. Aun así, le dijo tranquilo: -Si te hace falta que te eche una mano con algo solo tienes que avisar.-
Le dio espacio y, viendo que se las estaba arreglando mejor con unas dagas que tenía a mano, simplemente esperó a que el resto estuviera listo para subir. Poco después Abel preguntó por algún plan si se encontraban en problemas y, sabiendo el estado en el que estaban, Rick dio su opinión: -Pues... Aunque llevemos armas para defendernos la mayoría no sabemos usarlas y todavía no hemos comido nada. Lo mejor creo que sería ir con cuidado a por las bañeras y huir si...-
La voz de Airi y Rägjynn le cortó, pero de lo que avisaban era mucho más importante. Tres cosas voladoras... Tenía pinta de que por fin se acercaba la comida. Con una sonrisa de esperanza y decisión, comentó: -Será mejor darse prisa. A ver qué tenemos en el menú.- Rick se fue adelantando al resto y subió, quedándose cerca de la puerta a la espera de salir por fin. Esta vez no podían permitirse perder la bañera, encontrarían la forma de cruzar aquel foso. Iban con tiempo, el suficiente para buscar una vez llegaran al mismo sitio que ayer.
- Isma
Ficha de cosechado
Nombre: Damian
Especie: Humano itaiano
Habilidades: Agilidad, dibujo, espontaneidadPersonajes :- Adam Petrov: Humano ruso (1.85m)/Pegaso (Cuarto de Milla)
- Damian: Humano italiano (1.35m)
Síntomas : En ocasiones se desconcentra con más facilidad. Sufrirá de vez en cuando migrañas con aura.
Armas :- Adam: Cimitarra y cuerpo de caballo. La incomodidad
- Damian: Dientes
Daga
Status : muñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñonesmuñones
Humor : ajjaj- Adam Petrov: Humano ruso (1.85m)/Pegaso (Cuarto de Milla)
Re: Torreón Sendar
02/07/23, 12:12 pm
La sorpresa un poco chocante de recibir la negativa de Aniol sobre salir a por comida estaba ahí. Damian, lejos de ser discreto, tuvo una mueca incómoda en su rostro, arqueando las cejas. Asintió levemente, aceptando la decisión de su nuevo amigo. Lo que no sabía era si Aniol no estaba dispuesto a salir por miedo o porque el propio italiano saldría. ¿Aún estaría enfadado? Todas esas incertidumbres le hacían bajar la mirada, intentando pensar algo para decir o lo que sea pero no se esperó que el chico moreno siguiese hablándole, alzando la mirada con un brillito de ilusión por su proposición. Estaba hecho un lío pero eso le dio fuerzas a creer que la balanza estaba a su favor esa vez.
—¡Ah, si! ¡Toma, toma a Rambo mientras estoy fuera! —con una amplia sonrisa sacó de su bolsillo a la pobre figura de papel algo arrugada y con bastantes signos del bruto manejo del circense al jugar con ella—. Jeje, a Rambo también le gustaría estar…
Después de que Rag subiese a vestirse una voz interrumpió a ambos, era la de Airi. La chica con cuernos no pudo traer mejores noticias y Damian, con la boca abiertísima devolvió la mirada de Aniol con la misma ilusión.
—¡AYAYAYAYAYAY! ¡A-Aniol tenemos comida solo hay que pillarla! ¡AIRIIIIIII, GRACIAAAAAAAAAAS! —alzó el rostro para agradecer de extrema manera a la peliazul desde lejos. Viendo que muchos estaban ya reunidos en la puerta, Damian se preparó para despedirse—. ¡Bueno, me voy con ellos! ¡No tardaremos, lo prometo! —dijo con los brazos en jarra convencido del éxito de la misión. Ya dicho todo, se fue rápido con el grupo metiéndose en la conversación—. ¡Vaaamos, vamos, vaaamos a por comiiiiida! ¡Vaaamos, vamos, vaaamos a por comiiiiida! —canturreó feliz como ninguno, meneándose en el sitio y en cuanto Rag se reuniese con ellos, se pegaría al lagarto sin dudarlo.
—¡Ah, si! ¡Toma, toma a Rambo mientras estoy fuera! —con una amplia sonrisa sacó de su bolsillo a la pobre figura de papel algo arrugada y con bastantes signos del bruto manejo del circense al jugar con ella—. Jeje, a Rambo también le gustaría estar…
Después de que Rag subiese a vestirse una voz interrumpió a ambos, era la de Airi. La chica con cuernos no pudo traer mejores noticias y Damian, con la boca abiertísima devolvió la mirada de Aniol con la misma ilusión.
—¡AYAYAYAYAYAY! ¡A-Aniol tenemos comida solo hay que pillarla! ¡AIRIIIIIII, GRACIAAAAAAAAAAS! —alzó el rostro para agradecer de extrema manera a la peliazul desde lejos. Viendo que muchos estaban ya reunidos en la puerta, Damian se preparó para despedirse—. ¡Bueno, me voy con ellos! ¡No tardaremos, lo prometo! —dijo con los brazos en jarra convencido del éxito de la misión. Ya dicho todo, se fue rápido con el grupo metiéndose en la conversación—. ¡Vaaamos, vamos, vaaamos a por comiiiiida! ¡Vaaamos, vamos, vaaamos a por comiiiiida! —canturreó feliz como ninguno, meneándose en el sitio y en cuanto Rag se reuniese con ellos, se pegaría al lagarto sin dudarlo.
- Kanyum
Ficha de cosechado
Nombre: Nohlem
Especie: Varmano granta
Habilidades: Puntería, intuición, carismaPersonajes :
● Jace: Dullahan, humano americano. 1’73m (con cabeza 1’93m)
● Rox: Cambiante, humano australiano/surcoreano. 1’75m
● Kahlo: Aparición nocturna varmana granta. 1’62m
● Nohlem: varmano granta. 1’69m
● Xiao Taozi: Fuzanglong carabés. 1’55m
Unidades mágicas : 5/5
Síntomas : Mayor interés por acumular conocimiento. A veces, durante un par de segundos, aparecerán brillos de distintos colores a su alrededor.
Status : Prrrr prrrrr
Re: Torreón Sendar
02/07/23, 06:58 pm
El avistamiento de las bañeras le pilló en los últimos escalones superiores, así que se volteó al sótano para seguir corriendo la voz desde ahí. La noticia aceleró su adormilado corazón con un poco de esperanza, y es que aunque nada les asegurase que la excursión saldría bien al menos el objetivo era real y había aparecido.
—¡La bañera! —dijo haciendo cuenco con las manos a modo de megáfono. “No me creo que acabe de gritar eso”—. ¡Daos prisa!
Se apartó de las escaleras y se quedó en el grupito que se fue formando frente la puerta. Hasta Sehrina con sus pies rotos iba a salir… no sabía si tenía mucho valor o era tonta (sí, la T-palabra). Él sería muchas cosas pero al menos sabía reconocer que en ese estado flaco favor le hacía a nadie. Una retirada a tiempo era una victoria. Según el grupito pasó a ser grupazo -considerando el número total que eran- Nohlem se fue poco a poco echando a un lado, cada vez más ajeno al resto. Cuando los primeros empezaron a cruzar la puerta hizo de tripas corazón y abrió la boca.
—Voy a quedarme —dijo de sopetón, sin parar en el malestar que le provocaba pensarse un gallina—. Ya somos muchos y… —miró atrás brevemente sin quedarse en nadie en concreto, esperando que el gesto se entendiese. Dentro había un lobo bípedo, una planta y dos niños. En realidad no sabía cuantos años tenía Airi, pero con su aspecto y altura bien podría entrar en la misma categoría que Aniol—. Creo que voy a ser más útil aquí.
Era igual de crío que ellos, pero al menos la sensación de responsabilidad por ser mayor de edad -o eso suponía, no podía leer la edad de Eschencnyak- le respaldaba. No hubo quejas, aunque él seguía sintiéndose raro. Para verse útil de verdad volvió al sótano para bajarles el puente y lo subió tan pronto supiera que habían cruzado todos.
“Que los Santos os guíen y sus hojas os den sombra” rogó en silencio “Y volved pronto. No quiero morirme de hambre ni que el lobo nos coma, por favor” continuó en un tono mucho menos grandilocuente.
Todavía con el arco a espaldas se dejó caer en uno de los sillones con la incertidumbre escrita en el rostro. Apoyaba un codo en el resposabrazos y la frente sobre su mano, con pintas de ir a cerrar los ojos en cualquier segundo.
—Tocar el piano —respondió a Tawar sin más, aún seguro de que no tendría idea de lo que era un piano—. Y dormir.
Su madre le habría regañado ya por responder así a nadie, e incluso si para otros fuese una respuesta bastante normalita él era consciente de su propias formas. No quería ser borde, Tawar le gustaba y jamás le faltaría el respeto a un espíritu del bosque, pero por todos los Santos que cansado estaba. Además, Damian se había ido. Tenía que aprovechar la paz antes de que se convirtiese en angustia.
—¡La bañera! —dijo haciendo cuenco con las manos a modo de megáfono. “No me creo que acabe de gritar eso”—. ¡Daos prisa!
Se apartó de las escaleras y se quedó en el grupito que se fue formando frente la puerta. Hasta Sehrina con sus pies rotos iba a salir… no sabía si tenía mucho valor o era tonta (sí, la T-palabra). Él sería muchas cosas pero al menos sabía reconocer que en ese estado flaco favor le hacía a nadie. Una retirada a tiempo era una victoria. Según el grupito pasó a ser grupazo -considerando el número total que eran- Nohlem se fue poco a poco echando a un lado, cada vez más ajeno al resto. Cuando los primeros empezaron a cruzar la puerta hizo de tripas corazón y abrió la boca.
—Voy a quedarme —dijo de sopetón, sin parar en el malestar que le provocaba pensarse un gallina—. Ya somos muchos y… —miró atrás brevemente sin quedarse en nadie en concreto, esperando que el gesto se entendiese. Dentro había un lobo bípedo, una planta y dos niños. En realidad no sabía cuantos años tenía Airi, pero con su aspecto y altura bien podría entrar en la misma categoría que Aniol—. Creo que voy a ser más útil aquí.
Era igual de crío que ellos, pero al menos la sensación de responsabilidad por ser mayor de edad -o eso suponía, no podía leer la edad de Eschencnyak- le respaldaba. No hubo quejas, aunque él seguía sintiéndose raro. Para verse útil de verdad volvió al sótano para bajarles el puente y lo subió tan pronto supiera que habían cruzado todos.
“Que los Santos os guíen y sus hojas os den sombra” rogó en silencio “Y volved pronto. No quiero morirme de hambre ni que el lobo nos coma, por favor” continuó en un tono mucho menos grandilocuente.
Todavía con el arco a espaldas se dejó caer en uno de los sillones con la incertidumbre escrita en el rostro. Apoyaba un codo en el resposabrazos y la frente sobre su mano, con pintas de ir a cerrar los ojos en cualquier segundo.
—Tocar el piano —respondió a Tawar sin más, aún seguro de que no tendría idea de lo que era un piano—. Y dormir.
Su madre le habría regañado ya por responder así a nadie, e incluso si para otros fuese una respuesta bastante normalita él era consciente de su propias formas. No quería ser borde, Tawar le gustaba y jamás le faltaría el respeto a un espíritu del bosque, pero por todos los Santos que cansado estaba. Además, Damian se había ido. Tenía que aprovechar la paz antes de que se convirtiese en angustia.
- ♪♫♬:
- Raven
Ficha de cosechado
Nombre: Ethan
Especie: Humano
Habilidades: Buen oído, valor y motivaciónPersonajes : Ethan: Humano, Ingles/Japonés 1.75
Síntomas : En ocasiones, se le desenfocará brevemente la vista. El amuleto curativo se carga el doble de rápido a su contacto y además es más eficaz si lo usa sobre sí mismo.
Armas : Ethan Lanza partesana y una daga
Status : Ciego y cojo, el chiste se cuenta solo.
Re: Torreón Sendar
02/07/23, 11:53 pm
Si Connor ya intimidaba con sus dos metros de altura y los tres cuerpos que le sacaba, verlo con una maza era un espectáculo aterrador. Ethan le devolvió la sonrisa agradeciendo a cada minuto que pasaba que el joven no sólo hubiera resultado ser agradable, si no que encima se estuvieran llevando bien.
-Yo prometo que al menos, lo intento. -Respondió a medida que la firmeza se le escapaba de los pulmones para dar paso a una desconfianza notoria. Cuanto más cerca estaban de salir, menos podía evitar comerse la cabeza -Aunque bueno, seré tremendo manco con las armas pero soy lo suficientemente estúpido como para ir igualmente delante. Con suerte tienes margen de correr mientras me comen. -La sonrisa se hizo amplia, presa de los nervios y del humor usado para lidiar con los mismos. Al menos era sincera, y parte de la gracia estaba en precisamente reírse de su situación. -De nada.
Mientras el resto seguían escogiendo armas, el londinense busco alguna correa funcional para llevar la suya. Encontró una de medio lado, estaba desgastada pero parecía seguir cumpliendo su objetivo. Se cargó la lanza a la espalda y no contento con ello fue a parar donde las dagas. Llevar una de menor tamaño al cinturón era una buena idea, por si acaso tenía que usarla a la desesperada. Solo entonces fue partícipe del caos generado por Abel, pero ante la ayuda de Rick no vio necesario ir a hacer bulto.
Con Nohlem avisando de las bañeras se metió tanta prisa como el resto. Avanzando por las escaleras y dándole una amistosa palmada en la espalda a Abel al pasar junto a él.
-Rick tiene razón. Aprendete bien el camino y a la mínima que haya problemas corre como puedas. Pelear dudo que podamos, aunque quizá ni se da el caso. -Tener que ser tan realista era perturbador. Le encantaría poder decir que con suerte no habría ningún problema, que quizá era solo un paseo tenso a recoger alimentos... Pero es que Ethan era el primero que lo dudaba. Su compañero tenía razón. La falta de curas, el exceso de armas, el mandarles raciones tan lejos, el que el torreón pudiera albergar mucha más gente, el sobrevivir hasta la luna roja... Daba igual que película quisiera venderse, la única que vivía en su mente eran Los juegos del hambre.
Agradeció el repiqueteo del puente al bajar, pues aún alimentando sus miedos ensordecía la mayoría de sus pensamientos. Estaba bien, si el cansancio y el hambre no servían para tranquilizarlo, tendrían que hacerlo la gente que dejaban atrás y los pequeños a los que les había prometido conseguirles alimentos. Aniol le debía un secreto, mientras fuera así nada malo podría pasarle,¿Verdad?
Se despidió de aquellos que se quedaban con la mano al aire y tras darse la vuelta dejó escapar un amplio suspiro para descargar parte de la tensión. Sólo entonces volvió a ponerse la careta de quien no tenía dudas, ni temores. Ahora bien, no se separaría de Connor en cuanto este estuviera a su lado. La seguridad que le daba era suficiente para querer permanecer junto a él aún a sabiendas de que sería el primero en abandonarlo llegado el momento.
-Bueno, allá vamos.
-Yo prometo que al menos, lo intento. -Respondió a medida que la firmeza se le escapaba de los pulmones para dar paso a una desconfianza notoria. Cuanto más cerca estaban de salir, menos podía evitar comerse la cabeza -Aunque bueno, seré tremendo manco con las armas pero soy lo suficientemente estúpido como para ir igualmente delante. Con suerte tienes margen de correr mientras me comen. -La sonrisa se hizo amplia, presa de los nervios y del humor usado para lidiar con los mismos. Al menos era sincera, y parte de la gracia estaba en precisamente reírse de su situación. -De nada.
Mientras el resto seguían escogiendo armas, el londinense busco alguna correa funcional para llevar la suya. Encontró una de medio lado, estaba desgastada pero parecía seguir cumpliendo su objetivo. Se cargó la lanza a la espalda y no contento con ello fue a parar donde las dagas. Llevar una de menor tamaño al cinturón era una buena idea, por si acaso tenía que usarla a la desesperada. Solo entonces fue partícipe del caos generado por Abel, pero ante la ayuda de Rick no vio necesario ir a hacer bulto.
Con Nohlem avisando de las bañeras se metió tanta prisa como el resto. Avanzando por las escaleras y dándole una amistosa palmada en la espalda a Abel al pasar junto a él.
-Rick tiene razón. Aprendete bien el camino y a la mínima que haya problemas corre como puedas. Pelear dudo que podamos, aunque quizá ni se da el caso. -Tener que ser tan realista era perturbador. Le encantaría poder decir que con suerte no habría ningún problema, que quizá era solo un paseo tenso a recoger alimentos... Pero es que Ethan era el primero que lo dudaba. Su compañero tenía razón. La falta de curas, el exceso de armas, el mandarles raciones tan lejos, el que el torreón pudiera albergar mucha más gente, el sobrevivir hasta la luna roja... Daba igual que película quisiera venderse, la única que vivía en su mente eran Los juegos del hambre.
Agradeció el repiqueteo del puente al bajar, pues aún alimentando sus miedos ensordecía la mayoría de sus pensamientos. Estaba bien, si el cansancio y el hambre no servían para tranquilizarlo, tendrían que hacerlo la gente que dejaban atrás y los pequeños a los que les había prometido conseguirles alimentos. Aniol le debía un secreto, mientras fuera así nada malo podría pasarle,¿Verdad?
Se despidió de aquellos que se quedaban con la mano al aire y tras darse la vuelta dejó escapar un amplio suspiro para descargar parte de la tensión. Sólo entonces volvió a ponerse la careta de quien no tenía dudas, ni temores. Ahora bien, no se separaría de Connor en cuanto este estuviera a su lado. La seguridad que le daba era suficiente para querer permanecer junto a él aún a sabiendas de que sería el primero en abandonarlo llegado el momento.
-Bueno, allá vamos.
- Seth
Ficha de cosechado
Nombre: Connor
Especie: Humano
Habilidades: Fuerza bruta, inmutabilidad, rapidez mentalPersonajes :
● Devoss: Humano (Países Bajos) Licántropo Tigre
● Maila: Humana (Hawaii) Bruja de la Arena
●Connor: Humano (Canadá)
Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Sufre episodios de insomnio. Tendrá episodios de vértigo postural, más frecuentes al levantarse tras dormir, que pueden durar desde minutos a varias horas.
Re: Torreón Sendar
03/07/23, 06:44 pm
Connor escuchó la respuesta de Ethan en silencio. Obviamente hubiera preferido que dijera "Claro tío, joder... Te defiendo la jodida espalda si hay problemas" en vez de lo que el británico dijo en su lugar, menos convincente. Aún así le estaba pidiendo a una persona que no parecía ser violenta que clavara esa lanza si era necesario, así que dentro de lo que cabía el motero estaba conforme.
-Con que lo intentes me vale.- Contestó asintiendo con la cabeza, contento con la respuesta de Ethan. Con lo siguiente que dijo no pudo evitar sonreír un poco. Desde luego tenía humor en situaciones tensas como aquellas, en la que iban a salir del torreón.- No todo el mundo se pone de puto cebo para los gusanos, eso solo lo hacen los cabronazos más duros.- Le siguió la broma el canadiense con una leve sonrisa y fingiendo que le parecía bien que Ethan se sacrificara. Aunque la verdad es que llegados a un punto donde alguno de ellos no tuvieran salvación... él no iba a ser el que los ayudara. Así que algo de cierto había en todo ese supuesto.
Fue entonces cuando un sonoro estruendo inundó la habitación, y aunque al principio Connor se sobresaltó y se puso algo alerta resultó ser solo Abel tirando cosas sin querer. Tanto él como Serena también se habían decidido por salir. La chica estaba preguntándole a Kalna sobre qué debía escoger. Por otro lado Abel parecía un chico tímido, más cercano a Ethan en el sentido de no saber de armas que a Rick, quien ya había dicho que tenía práctica con armas de fuego. Abel no pareció hacerse daño y se puso a buscar un arma también mientras preguntaba sobre alguna estrategia. Connor decidió dar su punto de vista una vez acabaron sus otros compañeros.
-Estoy de acuerdo. Si podemos debemos huir cagando hostias, pero si no podemos...- Connor señaló con su maza la espada corta de Abel, con el ceño fruncido.- Por algo llevamos las putas armas.- Explicó Connor asintiendo con la cabeza y mirando al chico de pelo largo. El motero entendía las posturas de sus compañeros, pero quería dejar claro su opinión sobre aquel tema. Si estaban en un callejón sin salida era mejor que todos estuvieran preparados para pelear que paralizados del miedo. Aún así el día anterior no es que hubiera sido especialmente peligroso en las calles, así que esperaba algo parecido aquella mañana.
Los gritos de Airi alertaron a todos de la aparición de las bañeras y con una maldición dicha por los nervios se puso en marcha junto con los demás. Nohlem decidió quedarse dentro y bajarles el puente. Entendía que no quisiera ir, pero el canadiense esperaba que acabara envalentonándose en futuras salidas. Mientras el puente bajaba los gritos de Damian llamaron su atención y tras un bufido de resignación se acercó al crío, poniendo una mano en su hombro para llamarlo.
-Eh, enano.- Le diría al niño a modo de saludo cuando éste se diera la vuelta. Connor habló después con el ceño fruncido y tono autoritario, aunque se veía a simple vista que no estaba molesto. Solo advertía.- Recuerda lo que te dije ayer. Cuando salgamos haz caso en todo lo que se te diga. Nada de hacer el gilipollas. Nada de correr como si esto fuera un jodido parque de recreo. Y nada de putos gritos o te llevo de vuelta, ¿entiendes?- Dijo el motero con un tono cansado y molesto a esto último. Esperaba que le hiciera caso, porque no sabían donde estaban ni el peligro que corrían. Tras la entrada de Räg ajustándose la ropa de mala manera Connor asintió con la cabeza a su comentario. Tenían que salir ya.
La comida los esperaba y Connor no pensaba volver sin ella esta vez. Como respuesta a eso su estómago rugió implorando sustento. Con la maza en la mano y rodeado de sus compañeros el motero se sentía seguro de que lo conseguirían, solo esperaba que fueran lo bastante rápidos para no tener problemas ahí fuera.
-Con que lo intentes me vale.- Contestó asintiendo con la cabeza, contento con la respuesta de Ethan. Con lo siguiente que dijo no pudo evitar sonreír un poco. Desde luego tenía humor en situaciones tensas como aquellas, en la que iban a salir del torreón.- No todo el mundo se pone de puto cebo para los gusanos, eso solo lo hacen los cabronazos más duros.- Le siguió la broma el canadiense con una leve sonrisa y fingiendo que le parecía bien que Ethan se sacrificara. Aunque la verdad es que llegados a un punto donde alguno de ellos no tuvieran salvación... él no iba a ser el que los ayudara. Así que algo de cierto había en todo ese supuesto.
Fue entonces cuando un sonoro estruendo inundó la habitación, y aunque al principio Connor se sobresaltó y se puso algo alerta resultó ser solo Abel tirando cosas sin querer. Tanto él como Serena también se habían decidido por salir. La chica estaba preguntándole a Kalna sobre qué debía escoger. Por otro lado Abel parecía un chico tímido, más cercano a Ethan en el sentido de no saber de armas que a Rick, quien ya había dicho que tenía práctica con armas de fuego. Abel no pareció hacerse daño y se puso a buscar un arma también mientras preguntaba sobre alguna estrategia. Connor decidió dar su punto de vista una vez acabaron sus otros compañeros.
-Estoy de acuerdo. Si podemos debemos huir cagando hostias, pero si no podemos...- Connor señaló con su maza la espada corta de Abel, con el ceño fruncido.- Por algo llevamos las putas armas.- Explicó Connor asintiendo con la cabeza y mirando al chico de pelo largo. El motero entendía las posturas de sus compañeros, pero quería dejar claro su opinión sobre aquel tema. Si estaban en un callejón sin salida era mejor que todos estuvieran preparados para pelear que paralizados del miedo. Aún así el día anterior no es que hubiera sido especialmente peligroso en las calles, así que esperaba algo parecido aquella mañana.
Los gritos de Airi alertaron a todos de la aparición de las bañeras y con una maldición dicha por los nervios se puso en marcha junto con los demás. Nohlem decidió quedarse dentro y bajarles el puente. Entendía que no quisiera ir, pero el canadiense esperaba que acabara envalentonándose en futuras salidas. Mientras el puente bajaba los gritos de Damian llamaron su atención y tras un bufido de resignación se acercó al crío, poniendo una mano en su hombro para llamarlo.
-Eh, enano.- Le diría al niño a modo de saludo cuando éste se diera la vuelta. Connor habló después con el ceño fruncido y tono autoritario, aunque se veía a simple vista que no estaba molesto. Solo advertía.- Recuerda lo que te dije ayer. Cuando salgamos haz caso en todo lo que se te diga. Nada de hacer el gilipollas. Nada de correr como si esto fuera un jodido parque de recreo. Y nada de putos gritos o te llevo de vuelta, ¿entiendes?- Dijo el motero con un tono cansado y molesto a esto último. Esperaba que le hiciera caso, porque no sabían donde estaban ni el peligro que corrían. Tras la entrada de Räg ajustándose la ropa de mala manera Connor asintió con la cabeza a su comentario. Tenían que salir ya.
La comida los esperaba y Connor no pensaba volver sin ella esta vez. Como respuesta a eso su estómago rugió implorando sustento. Con la maza en la mano y rodeado de sus compañeros el motero se sentía seguro de que lo conseguirían, solo esperaba que fueran lo bastante rápidos para no tener problemas ahí fuera.
- TakGM
Ficha de cosechado
Nombre: Airi
Especie: Sanaí
Habilidades: Habilidad manual, memoria, imaginación.
Personajes :
● Gael/Koval: fuego fatuo terrícola.
● Kin: demonio raigaurum irrense.
● Ayne: anima sinhadre.
● Eara: sinhadre sin esencia.
● Nime: demonio mineral libense.
● Iemai: cercana, fallecida.
● Airi: sanaí.
Unidades mágicas : 8/8
Síntomas : Tendencia a alargar sus baños. Tiene episodios de disociación esporádicos cuando sale al patio.
Armas :
● Gael/Koval: espadas rectas, maza y quimeras.
● Kin: alfanje y guan dao.
● Ayne: sable.
● Eara: ballesta de repetición.
● Nime: dagas.
● Airi: vara y arco.
Status : (ノ☉ヮ⚆)ノ ⌒*:・゚✧
Re: Torreón Sendar
04/07/23, 12:29 pm
Airi apenas se detuvo a contestar a la preocupación de Rägjynn, quitándole importancia con un movimiento de mano y un “no es nada, luego te lo cuento”. Como este aún tenía que vestirse, lo dejó en ello mientras avisaba al resto. Creyó oír que se formaba revuelo al oírle, pero por si acaso continuó bajando con cuidado.
Fue evidente al llegar que sí le habían oído. Se estaban preparando para salir y varios llevaban armas encima. Airi solo los retrasaría si salía con ellos, pero le preocupaba decirles tan pronto que no podía ayudar. Ni siquiera fue necesario, porque se formaron dos grupos y nadie hizo exigencia alguna cuando otros dijeron que se quedaban, por lo que elle se limitó a quedarse de pie con estos. Como mínimo era necesario que alguien subiese y bajase el puente, y al ver que Aniol se quedaba quizá podía ayudar a entretener al niño. Lo que no le tranquilizó mucho fue ver a Damian marcharse con tanta confianza, pero suponía que no haría ninguna tontería. El día anterior en la calle no se había alejado del grupo en ningún momento.
—Por favor, id con mucho cuidado. —Al decir esto miró particularmente a Damian, quien se despedía con efusividad—. Si tenéis que pasar por algún sitio que parezca peligroso no os arriesguéis. —Estaba pensando en la grieta con gusanos del día anterior, y en que valía más no comer que acercarse a animales como aquellos. Incluso tal vez ni siquiera fuera comida lo que traían por el cielo, sino instrucciones para una prueba o… quién sabe. Si pensaba así, se sentía aún peor por quedarse en el refugio.
Sintió el vacío y el silencio una vez se hubo marchado la comitiva, así que suspiró sin casi ser consciente. Al mirar a su alrededor se dio cuenta de que Aniol tenía en sus manos la figurita de papel de Damian y casi consiguió sonreír. En realidad más valía cargarse de ánimo para sobrellevar otro día en aquella nueva vida que seguir pensando en cosas negativas.
Al escuchar la pregunta de Tawar no respondió de inmediato. ¿Qué iba a decir? Aún tenían mucho que limpiar, podían seguir lavando ropa… pero tenía ganas de cualquier cosa menos de hacer esfuerzos aquella mañana. Quien sí respondió fue Nohlem, no tuvo claro si en broma o en serio.
—¿Hay… pianos aquí? —por supuesto, no tenía ni idea de qué eran, pero no le preocupaba quedar de tonte por preguntar. Después recordó lo que habían hablado antes con Aniol y se giró hacia él con ilusión—. ¡Ya sé! ¿Quieres que te haga un trenzado en el pelo típico de mi tribu? Y mientras podemos… ¿recuerdas lo que hablamos antes? —preguntó, enseñándole su dedo meñique para recordar la promesa y señalando con la mirada a Szczenyak y Nohlem.
Fue evidente al llegar que sí le habían oído. Se estaban preparando para salir y varios llevaban armas encima. Airi solo los retrasaría si salía con ellos, pero le preocupaba decirles tan pronto que no podía ayudar. Ni siquiera fue necesario, porque se formaron dos grupos y nadie hizo exigencia alguna cuando otros dijeron que se quedaban, por lo que elle se limitó a quedarse de pie con estos. Como mínimo era necesario que alguien subiese y bajase el puente, y al ver que Aniol se quedaba quizá podía ayudar a entretener al niño. Lo que no le tranquilizó mucho fue ver a Damian marcharse con tanta confianza, pero suponía que no haría ninguna tontería. El día anterior en la calle no se había alejado del grupo en ningún momento.
—Por favor, id con mucho cuidado. —Al decir esto miró particularmente a Damian, quien se despedía con efusividad—. Si tenéis que pasar por algún sitio que parezca peligroso no os arriesguéis. —Estaba pensando en la grieta con gusanos del día anterior, y en que valía más no comer que acercarse a animales como aquellos. Incluso tal vez ni siquiera fuera comida lo que traían por el cielo, sino instrucciones para una prueba o… quién sabe. Si pensaba así, se sentía aún peor por quedarse en el refugio.
Sintió el vacío y el silencio una vez se hubo marchado la comitiva, así que suspiró sin casi ser consciente. Al mirar a su alrededor se dio cuenta de que Aniol tenía en sus manos la figurita de papel de Damian y casi consiguió sonreír. En realidad más valía cargarse de ánimo para sobrellevar otro día en aquella nueva vida que seguir pensando en cosas negativas.
Al escuchar la pregunta de Tawar no respondió de inmediato. ¿Qué iba a decir? Aún tenían mucho que limpiar, podían seguir lavando ropa… pero tenía ganas de cualquier cosa menos de hacer esfuerzos aquella mañana. Quien sí respondió fue Nohlem, no tuvo claro si en broma o en serio.
—¿Hay… pianos aquí? —por supuesto, no tenía ni idea de qué eran, pero no le preocupaba quedar de tonte por preguntar. Después recordó lo que habían hablado antes con Aniol y se giró hacia él con ilusión—. ¡Ya sé! ¿Quieres que te haga un trenzado en el pelo típico de mi tribu? Y mientras podemos… ¿recuerdas lo que hablamos antes? —preguntó, enseñándole su dedo meñique para recordar la promesa y señalando con la mirada a Szczenyak y Nohlem.
- Aes
Ficha de cosechado
Nombre: Aniol
Especie: Humano
Habilidades: habilidad manual, automotivación, olfato fino.Personajes : ●Ruth: Humana (Israel)
Demonio de Fuego
●Tayron: Humano (Bélgica)
Lémur
●Fleur: Humana (Francia)
Siwani
●Aniol: Humano (Polonia)
Unidades mágicas : 03/12
Síntomas : Querrá salir más del torreón. En ocasiones, aparecerán destellos de luz a su alrededor que duran un instante.
Status : KANON VOY A POR TI
Humor : Me meo ;D
Re: Torreón Sendar
04/07/23, 01:50 pm
Damian y Aniol tuvieron poco tiempo para intercambiar palabras dadas las circunstancias, ya que la mayoría del grupo se dispuso a darse brío para salir en búsqueda de las bañeras. Aún así el breve instante sirvió para que el italiano le cayera más en gracia.
La sonrisa del pequeño se ensanchó cuando accedió a entregarle a Rambo, intentó disimular su reacción al ver que la figurita de Ethan estaba realmente maltratada. No parecía saber cuidar de sus cosas. Quizá nunca había tenido nada de lo que cuidar.
—¡Ten cuidado! Porfi —le gritó, envalentonado por la distancia que había entre ambos cuando vio la figura de Damian y la del resto diluirse en la distancia—. Anastasia se pondrá muy triste si no vuelves… —musitó, sin referirse en absoluto a su grulla.
Luego se volvió hacia los demás, supuso que todos tenían razones para quedarse. En su caso era el miedo puro. ¿Pero qué había en sus cabecitas? Nohlem no parecía muy animado a decir verdad. Su actitud le recordaba a la de una de sus hermanas, si su madre le viera diría que estaba con la edad del pavo, o algo así.
Por suerte Tawar y Airi mantenían una tónica diferente en la que se cobijaría para no precipitarse por el acantilado de nuevo. Era normal que el varmano estuviera un poquito más serio, él todavía no tenía ninguna tribu. Debía sentirse muy solo.
—En mi tiempo libre juego con mis muñecas, o al escondite con mis hermanas. Pero también intento adivinar el futuro de la gente, tal y como hace mi madre. Ella usa tazas, y yo por supuesto heredé su don —aventuró, con no mucha seguridad en sus palabras. Aniol gesticuló mucho con las manos a continuación, dejando que sus pulseras de plata tintinearan al son de las florituras de sus muñecas. Su corazón refulgía con un calorcito nuevo y esperanzador—. ¡Sí! —respondió ilusionado, especialmente por ver qué clase de trenzados se daban en el lugar de donde venía Airi. Arrastró una de las sillas para ponerse cerca del sanaí y luego asintió en su dirección, pillando al vuelo la proposición que estaba haciendo. Aniol sonrió de manera cómplice, solo dudó unos segundos al ver que Nohlem parecía estar demasiado agotado, casi diría que iba a dormirse de un momento a otro—. Tengo que contaros algo —comenzó, creando misterio en su voz para llamar la atención. Sus ojos color miel saltaron de Nohlem al vittya de manera sucesiva—. ¿Queréis formar parte de nuestra tribu? Es chiquitita, aún.
La sonrisa del pequeño se ensanchó cuando accedió a entregarle a Rambo, intentó disimular su reacción al ver que la figurita de Ethan estaba realmente maltratada. No parecía saber cuidar de sus cosas. Quizá nunca había tenido nada de lo que cuidar.
—¡Ten cuidado! Porfi —le gritó, envalentonado por la distancia que había entre ambos cuando vio la figura de Damian y la del resto diluirse en la distancia—. Anastasia se pondrá muy triste si no vuelves… —musitó, sin referirse en absoluto a su grulla.
Luego se volvió hacia los demás, supuso que todos tenían razones para quedarse. En su caso era el miedo puro. ¿Pero qué había en sus cabecitas? Nohlem no parecía muy animado a decir verdad. Su actitud le recordaba a la de una de sus hermanas, si su madre le viera diría que estaba con la edad del pavo, o algo así.
Por suerte Tawar y Airi mantenían una tónica diferente en la que se cobijaría para no precipitarse por el acantilado de nuevo. Era normal que el varmano estuviera un poquito más serio, él todavía no tenía ninguna tribu. Debía sentirse muy solo.
—En mi tiempo libre juego con mis muñecas, o al escondite con mis hermanas. Pero también intento adivinar el futuro de la gente, tal y como hace mi madre. Ella usa tazas, y yo por supuesto heredé su don —aventuró, con no mucha seguridad en sus palabras. Aniol gesticuló mucho con las manos a continuación, dejando que sus pulseras de plata tintinearan al son de las florituras de sus muñecas. Su corazón refulgía con un calorcito nuevo y esperanzador—. ¡Sí! —respondió ilusionado, especialmente por ver qué clase de trenzados se daban en el lugar de donde venía Airi. Arrastró una de las sillas para ponerse cerca del sanaí y luego asintió en su dirección, pillando al vuelo la proposición que estaba haciendo. Aniol sonrió de manera cómplice, solo dudó unos segundos al ver que Nohlem parecía estar demasiado agotado, casi diría que iba a dormirse de un momento a otro—. Tengo que contaros algo —comenzó, creando misterio en su voz para llamar la atención. Sus ojos color miel saltaron de Nohlem al vittya de manera sucesiva—. ¿Queréis formar parte de nuestra tribu? Es chiquitita, aún.
"Ya No Hay Fuego, Pero Sigue Quemando."
"Son Un Sentimiento Suspendido En El Tiempo, A Veces Un Evento Terrible Condenado A Repetirse."
"Deja Que Tu Fe Sea Más Grande Que Tus Miedos."
"¡Se Lo Diré Al Señor Santa!"
- Sevent
Ficha de cosechado
Nombre: Abel
Especie: Humano español
Habilidades: Intuición, imaginación y velocidadPersonajes :
Abel: humano español (1,90m)
Unidades mágicas : 5/5
Armas :
Abel: su arrolladora personalidad
Re: Torreón Sendar
04/07/23, 04:23 pm
Agradeció que Rick se ofreciese ayudarle, a lo cual respondió con una sonrisa. También encontró positivo que el chico afirmara que tampoco sabía utilizar esas armas. De hecho, ambas cosas casi lograron que Abel se olvidase sobre su posible condición traidor peligroso.
Le tranquilizó mucho ver que llevaban ideas similares con respecto a la estrategia de huida, y todavía más cuando Ethan se unió al plan. De hecho, este último le dio una afectuosa palmada en la espalda a modo de apoyo. Abel, quien no estaba en absoluto acostumbrado al contacto físico, se apartó bruscamente, pero enseguida se dio cuenta de la situación y se relajó.
- Sí – exclamó con cierto tono de alivio.– Huir es lo mejor que podemos hacer….
Sin embargo, enseguida el otro posible, y por ahora más probable, asesino en potencia decidió abrir la boca para apoyar el uso de las armas, lo cual resultó bastante intimidante. Es más, cuando Connor señaló con la maza su frágil espada, Abel se sintió ridículo, puesto que era evidente lo poco preparado y débil que era en comparación con el otro. Enseguida apartó la mirada, avergonzado y sin saber qué contestar. En el fondo sabía que el pelirosa estaba en lo cierto, tener que combatir podía ser inevitable, pero encontrar el valor para aceptar esa posibilidad le costaba, suficiente había sido ya sacar fuerzas para salir del torreón. Aun así, hizo un esfuerzo y apretó el mango de su espada y el de su escudo, alzó la mirada y le contestó con una expresión entre una leve sonrisa y una mueca de pánico:
- Entendido
Estaba decidido a intentar hacer las cosas bien y a no ser un lastre. Pensó en todos los meses que llevaba preparándose para volver al instituto y salir de su cómodo encierro, no estaba dispuesto a dejar que todo ese esfuerzo quedase en el olvido. Además, le seguía importando el compromiso que tenía con Serena.
Entonces, escuchó a Airi gritar que las bañeras voladoras habían aparecido y se puso nerviosísimo, más al ver que todo el mundo se dirigía al portón con decisión y que el momento de salir del torreón estaba cada vez más cerca de hacerse realidad. Por dentro, esperaba que Serena se le acercara, le distrajese y le ayudase a salir, pero la chica estaba ya fuera y no había reparado en Abel. Rápidamente, el salón del torreón fue quedándose vacío y él era el último que quedaba en salir.
Estuvo un rato dudando frente al umbral de portón, pero finalmente cerró los ojos, respiró hondo y comenzó a caminar, escondiendo la mirada bajo sus parpados. Tardó unos cuantos segundos, pero al rato consiguió abrir los ojos y comprobar que se hallaba fuera del torreón con el resto del grupo. Instintivamente, se colocó detrás de Rick para sentirse más protegido, ya que, pese a sus sospechas, el chico siempre se había mostrado amable y dispuesto a ayudarle. Del mismo modo, alzó el escudo casi hasta la altura de las pestañas y siguió caminando hacia las bañeras. Era evidente que tenía miedo, pero estaba decidido a poner todo su empeño en superarlo.
(Continua en la Cicatriz de Arax)
Le tranquilizó mucho ver que llevaban ideas similares con respecto a la estrategia de huida, y todavía más cuando Ethan se unió al plan. De hecho, este último le dio una afectuosa palmada en la espalda a modo de apoyo. Abel, quien no estaba en absoluto acostumbrado al contacto físico, se apartó bruscamente, pero enseguida se dio cuenta de la situación y se relajó.
- Sí – exclamó con cierto tono de alivio.– Huir es lo mejor que podemos hacer….
Sin embargo, enseguida el otro posible, y por ahora más probable, asesino en potencia decidió abrir la boca para apoyar el uso de las armas, lo cual resultó bastante intimidante. Es más, cuando Connor señaló con la maza su frágil espada, Abel se sintió ridículo, puesto que era evidente lo poco preparado y débil que era en comparación con el otro. Enseguida apartó la mirada, avergonzado y sin saber qué contestar. En el fondo sabía que el pelirosa estaba en lo cierto, tener que combatir podía ser inevitable, pero encontrar el valor para aceptar esa posibilidad le costaba, suficiente había sido ya sacar fuerzas para salir del torreón. Aun así, hizo un esfuerzo y apretó el mango de su espada y el de su escudo, alzó la mirada y le contestó con una expresión entre una leve sonrisa y una mueca de pánico:
- Entendido
Estaba decidido a intentar hacer las cosas bien y a no ser un lastre. Pensó en todos los meses que llevaba preparándose para volver al instituto y salir de su cómodo encierro, no estaba dispuesto a dejar que todo ese esfuerzo quedase en el olvido. Además, le seguía importando el compromiso que tenía con Serena.
Entonces, escuchó a Airi gritar que las bañeras voladoras habían aparecido y se puso nerviosísimo, más al ver que todo el mundo se dirigía al portón con decisión y que el momento de salir del torreón estaba cada vez más cerca de hacerse realidad. Por dentro, esperaba que Serena se le acercara, le distrajese y le ayudase a salir, pero la chica estaba ya fuera y no había reparado en Abel. Rápidamente, el salón del torreón fue quedándose vacío y él era el último que quedaba en salir.
Estuvo un rato dudando frente al umbral de portón, pero finalmente cerró los ojos, respiró hondo y comenzó a caminar, escondiendo la mirada bajo sus parpados. Tardó unos cuantos segundos, pero al rato consiguió abrir los ojos y comprobar que se hallaba fuera del torreón con el resto del grupo. Instintivamente, se colocó detrás de Rick para sentirse más protegido, ya que, pese a sus sospechas, el chico siempre se había mostrado amable y dispuesto a ayudarle. Del mismo modo, alzó el escudo casi hasta la altura de las pestañas y siguió caminando hacia las bañeras. Era evidente que tenía miedo, pero estaba decidido a poner todo su empeño en superarlo.
(Continua en la Cicatriz de Arax)
Ven conmigo,Ven conmigo por la ciudad,ven conmigo, desatemos un vendaval, esta noche, no me importa lo que dirán
- Muffie
Ficha de cosechado
Nombre: Szczenyak o Colmillo
Especie: vittya zawodny
Habilidades: Habilidad mental, habilidad manual y orientación
Personajes :
● Wednesday: Vouivre humana británica.
● Karime: Licántropa loba libense de la capital.
● Kimbra: Demonio rakshasa krabelinense Hija de Lunas engendro.
● Irenneil: Brujo de la cera aurva sinhadre.
● Edén Damkinea: Atlante daeliciano de la Ciudad del Norte.
● Szczenyak//Colmillo: vittya zawodny nómada.
Unidades mágicas : 5/5
Heridas/enfermedades :
● Ka: Le falta el ojo izquierdo.
● Colmillo: Tiene partido el colmillo derecho.
Síntomas : Gusto por dibujar trazos sin ton ni son cuando vacía la mente.
Armas :
● Wen: Guadaña doble y arco.
● Ka: Espadas gemelas, arco y dardos.
● Kim: Arco, machetes y dagas.
● Neil: Cuchara de madera y cera.
● Edén: Magia y sonrisas amables.
● Colmillo: inutilidad.
Humor : Absurdo
Re: Torreón Sendar
04/07/23, 05:02 pm
Colmillo asintió de forma distraída a Ethan cuando dijo que no saldrían todos, convenciéndose por sus palabras que más que algo peligroso, sería una excursión rápida y que el hecho de que salieran con algunas armas sería más por precaución que por otra cosa. “Total, los gusanos gigantes no pueden salir de la grieta, ¿verdad? Y además de los raros que hablaron en la fuente, no hay nadie más en esta ciudad en ruinas que nosotros” se dijo a sí mismo, consciente de que esto podría no ser del todo verdad, pero aferrándose con todas sus fuerzas a que lo era.
-Gracias, joder. A lo mejor esto no os pasa en el poco pelo que tenéis, pero esta mierda se enreda como mil demonios -le agradeció a Ethan cuando le indicó dónde estaban los peines.
El cachorro, gracias a la diosa, seguía siendo dulce y tierno incluso después de la horrible noche que seguro que había pasado y la cola de Szczenyak no pudo evitar moverse un poco, contagiado por su ánimo.
-Ethan ha dicho que están arriba, en el baño. Subo enseguida y cojo uno para cada uno, ¿vale? -le sugirió sonriéndole, queriéndole revolver el cabello por su ternura, pero todavía sin saber si sería bien recibido-. Guau, nunca me habían llamado algo tan guay. Estoy tentado a cambiarme el nombre a eso -bromeó riendo entre dientes por el intento de Aniol de decir su nombre.
Aniol era tan parecido a sus sobrinos pequeños…
Entre la nostalgia y la ternura, el vittya se arrodilló para estar a su altura y le susurró como si de un secreto se tratara.
-Si quieres, puedes llamarme Colmillo, si te resulta más fácil. Era mi mote de cachorro, ¿sabes? Mi familia a veces todavía me llama así.
Aunque Szczenyak estaba un poco avergonzado de estarse presentando con un nombre tan infantil, también decidió que las cosas ya iban a ser lo suficientemente difíciles para un niño como Aniol durante el año que se supone que se debían quedar ahí, como para que tuviera que estarse preocupando de decir bien su nombre.
Durante unos segundos, dudó si decirle al niño que lo guardara como un secreto, pero enseguida se dio cuenta de que sería una tontería y simplemente se levantó con una sonrisa.
-Voy a por esos peines -le indicó antes de subir las escaleras con un bamboleo alegre de su cola.
Aunque oyó a Airi gritar que las bañeras habían aparecido, Colmillo siguió buscando los dichosos peines y cepillos y no paró hasta que encontró todos los que había, que para su desgracia no eran muchos y ninguno muy bueno. Aunque a él prefería cepillarse, algunos de sus hermanos solían ponerse un poco tontos con preferir una cosa u otra o primero peinarse y luego cepillarse o si el cepillo no era exactamente como querían, así que decidió bajarlos todos para que Aniol pudiera elegir.
-¡Encontré los peines! -exclamó triunfante al llegar al salón, momento en el que se dio cuenta de que el grupo que iba a por la comida ya había salido.
Colmillo se quedó unos segundos quieto mirando la puerta de salida, consciente de que se había ofrecido, pero que al final se habían ido sin él. Encogiéndose de hombros, decidió que si no le habían avisado era porque en realidad no le necesitaban y que eran suficientes, y siguió con lo que estaba haciendo.
-¿Cuál preferís, cepillo o peine? -preguntó mirando hacia Aniol y Airi al darse cuenta de que se había ofrecido a peinar al cachorro.
En cuanto eligieran, él iba a coger el cepillo que quedara con mejor pinta y saldría al patio, donde era menos probable que pudiera montar un estropicio con sus pelos, pero en ese momento Aniol llamó su atención junto con la de Nohlem.
-¿Tienes una tribu? -preguntó con una sonrisa que no fue capaz de disimular, contagiado por el ánimo de Aniol-. Me encantaría pertenecer a ella, si me aceptas -contestó solemnemente como si se tratara de un asunto de suma importancia, pero el rebote de su cola tras él delató su diversión-. ¿Tengo que hacer algo especial?
"Rocavarancolia es una ciudad llena de misterios y sorpresas, como un acertijo complicado y excitante."
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