- Fundador
Ficha de cosechado
Nombre:
Especie:
Habilidades:
Faadan, el Arrugado
12/08/11, 08:29 pm
Este post se abrirá (oficilmente, por que ya está abierto) mañana a las seis. Por favor, no posteeis hasta entonces.
-¡¡Déjame en paz ya, bicho asqueroso!!
Faadan no estaba en sus mejor momento. Una araña más alta que él trataba de sentarlo en su propia silla, más parecida a una tronera que a lo que generalmente se entiende con ese nombre. El hombrecillo arrugado siguió gritando mientras el pobre "bicho asqueroso" en cuestión soportaba estoicamente aquel aluvión de gritos.
-¡Ya te he dicho que no tengo hambre!
-Pero señor -replicó el otro-, ya es la hora de comer y además le he preparado esa papilla de remolacha que tanto le gusta...
-¡No digas tonterías! ¡A mi no me gusta la papilla! ¡Apártate de mi, bicho endemoniado!
No es sabido si las arañas (y las arañas de más de un metro) pueden suspirar, pero la forma en la que esta abrió varias de sus pinzas bucales y dejó caer los quelíceros casi tenía algo de humano. Faadan se bajó apresuradamente de la tronera y salió de su estancia.
-Espere, señor, ¿adónde va usted?
-¡Aléjate! ¡No es de tu incumbencia! voy a pasear un rato, a tomar aire fresco. ¡¡Silla!! -gritó y lo que quedaba de un sillón con cuatro patas metálicas (hechas con lamparas) acudió en su ayuda.
¿Dónde? En el Barrio Derruido (NO), abierto mañana.
-¡¡Déjame en paz ya, bicho asqueroso!!
Faadan no estaba en sus mejor momento. Una araña más alta que él trataba de sentarlo en su propia silla, más parecida a una tronera que a lo que generalmente se entiende con ese nombre. El hombrecillo arrugado siguió gritando mientras el pobre "bicho asqueroso" en cuestión soportaba estoicamente aquel aluvión de gritos.
-¡Ya te he dicho que no tengo hambre!
-Pero señor -replicó el otro-, ya es la hora de comer y además le he preparado esa papilla de remolacha que tanto le gusta...
-¡No digas tonterías! ¡A mi no me gusta la papilla! ¡Apártate de mi, bicho endemoniado!
No es sabido si las arañas (y las arañas de más de un metro) pueden suspirar, pero la forma en la que esta abrió varias de sus pinzas bucales y dejó caer los quelíceros casi tenía algo de humano. Faadan se bajó apresuradamente de la tronera y salió de su estancia.
-Espere, señor, ¿adónde va usted?
-¡Aléjate! ¡No es de tu incumbencia! voy a pasear un rato, a tomar aire fresco. ¡¡Silla!! -gritó y lo que quedaba de un sillón con cuatro patas metálicas (hechas con lamparas) acudió en su ayuda.
¿Dónde? En el Barrio Derruido (NO), abierto mañana.
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.